Mi nombre es lo de menos.
Mi nombre no representa
ni la más mínima parte
de todos los pozos
que albergo,
de todas las horas
esperando otro golpe
de la vida,
de todos los menos
que te eché
sin saberlo.
Mi nombre es lo de dentro,
lo que guardo
en cada lágrima
que se queda a punto,
pero sin salir;
lo que asedia
mis sueños
antes de dormir;
lo que me empuja
a anhelarte
hasta soñar contigo.
Mi nombre es quebradizo,
como esa hoja seca
que se quiebra bajo mis pies;
como ese bar
donde una barra vacía
se llena de lamentos;
como ese día
que duerme, gris,
entre mis sábanas.
Mi nombre es tuyo
cuando lo susurras,
bajito,
en mi oído;
cuando se me caen los besos,
despacito,
por tu cuerpo;
cuando muero
en un 'te quiero'
que nada hizo por escapar.