El reloj desdibujaba las horas.
Sus manecillas querían volar.
Sus engranajes desconcertaban
los calendarios de la soledad.
El día llega, la noche apremia,
las suaves fieras queman aceras.
Los besos vagos, las risas frescas.
Los "para siempre", de uvas a peras.
Con labios rotos de andar desnudos
por otros labios más iracundos.
Lengua de amar sin amar siquiera,
lengua de lenguas que nunca espera.
Se abren los cielos entre esas piernas
llenas de estrellas y de promesas.
Lluvia en sudores, lujuria enferma,
pasión de excesos, pasión obsesa.
Y el suave roce de mis senderos
burlando el surco de tus desvelos.
Buscar a oscuras calor ardiente,
besos con besos, frente con frente.
El reloj ruge, se van las horas,
el día llega, la noche apremia,
Llueve de lejos, entre las calles,
otros desvelos, otras caricias.
Sin más tropiezos no hay vida entera,
sin esas noches quemando velas.
Surcando amores de superficie,
para qué más, hoy no es posible.
Pasión desnuda, pasión perversa,
pasión salvaje la que hoy me besa.
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