Me abriré las venas, me saldrán palabras.

domingo, 2 de junio de 2013

Aire en soledad

El aire huele a ansiedad.
Los ojos lo recorren,
lo amasan y lo rompen.
El aire huele a despedida.

Empieza a palpitar.
Mezquino y polvoriento,
sumido en movimiento,
levita el llanto de mi amarga
y triste desesperación.
El aire empieza a castigar.

El suelo deja de temblar.
Ni tus tacones lo mueven,
ni mi mirada conmueve
al más triste violinista 
que nos hizo bailar
nuestro último vals.
El suelo deja de estar.

La vela se deja marchitar.
El pálpito del aire
se consume y las miradas
han dejado de mirar.
Ya odian, tan solo.
Tan solo odian,
y tanto duele.
La vela se deja apagar.

Lágrimas fúnebres sin funeral.
Tan solo y tan amargo el cariño,
tan envenenado el eterno Nilo
que surcaba el desvelo
de nuestras pasiones...
Lágrimas tristes de soledad.

Y se va, tu sombra primero,
tus pies descalzos de amargura,
tu libertad indomable,
tu lienzo de escarcha y dulzura,
tus surcos y sueños,
tus miedos y anhelos.
Se quedan tus ojos mirando sin mirar
en mis recuerdos.
El aire huele a velas en soledad.



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