Me siento lleno de vacío.
Vacío de nada y de todo a la vez.
Sin nada ni nadie curando mi ser.
Doncella cruel y ensimismada
en su torre de tempestades.
Doncella dulce y sosegada
cuando el amar del verso
le corresponde.
Doncella hermosa y delicada,
atravesando mis noches
en el lienzo más dormido del olvido.
Y tan vacía es su imagen,
que la quiero sin quererla desvelar.
Vacía, su nombre, Poesía, y tan vacía...
Vacío.
Sacadme de este navío.
Naufragaré conmigo
en la isla del perdido.
Vacío el vaso y cada paso
parece ser una gota de sal
en este mar desértico.
Vacío.
Nada llena esta sonrisa.
A veces falto a mi propósito
de luchar contra el tiempo.
A veces me tiento a sentarme
en el portal, oliendo a muerte.
Qué podrida existencia.
Qué triste escafandra la que me cubre
cuando sonrío por nada.
Vacío.
Nada llena esta sonrisa.
A veces falto a mi propósito
de luchar contra el tiempo.
A veces me tiento a sentarme
en el portal, oliendo a muerte.
Qué podrida existencia.
Qué triste escafandra la que me cubre
cuando sonrío por nada.
Vacío.
Me siento falto de infinitos.
Como hablar mirando al suelo
y ver que, mil recuerdos más abajo,
sigue habiendo vacío, para seguir
en caída libre atado a la soledad,
a la agonía de la pieza del puzzle
que no encaja porque no existe.
Vacío.
Me siento lleno de vacío.
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