"Volvió a casa dispuesto a esperarla. Sabía que se había marchado para no volver, pero aún así la esperaba. El rojo de sus labios se dejaba ver en su mirada perdida. La había buscado por todas partes, sin llegar a encontrarla. Y decidió dejar de buscar, por si ella decidía volver, y allí estaba, dispuesto a esperarla.
La echaba de menos. Su rostro, marcado por la falta de sueño y por el intermitente río de lágrimas que se dejaba ver de madrugada, estaba totalmente desdibujado. Sus ojos habían perdido el color verde intenso que los distinguía de tantos otros, se habían tornado rojos como los labios que tanto se dejaban ver en ellos si los miras de cerca. Esos labios con los que tanto había soñado y que ahora no lo dejaban dormir. Y por si fuera poco, la echaba de menos.
Se culpaba a si mismo. Quería ser la razón de sus sonrisas, el sol de cada amanecer, la primera flor de cada primavera... quería serlo todo para ella. Habría luchado contra viento y marea para que fuera feliz, para que sus lágrimas nunca fueran amargas. Habría llegado al horizonte de cada atardecer a robar la última luz del día solo para que sus ojos brillaran por siempre. Le habría secado las lágrimas con cada poro de su piel. Lo habría dado todo por ella. Y aún así se culpaba a si mismo.
Quería verla. Pese a que sentía una rabia enorme por todo lo que le había hecho pasar, quería volver a mirarla a los ojos, abrazarla, sentirla cerca. Quería sentir su respiración entrecortada chocando contra cada latido de su roto corazón, quería apartar el aire que separaba sus cuerpos, quería agarrarle suavemente la mano y susurrarle al oído "No estás sola, estoy aquí". Llenarla de la más bonita melodía que marcara el calor de sus besos. Miraba por la ventana ensimismado y pensando que su vuelta solo le traería malos recuerdos. Pero quería verla.
Se acostó en la cama con la suavidad de una pluma. No tenía fuerzas ni para desabrocharse el cinturón y taparse con esas sábanas tan necesitadas de otro olor, de otro sudor, de otra vida. Miraba el móvil como el pirómano mira el fuego. Ni una llamada, ni un mensaje, solo un fondo oscuro y una hora demasiado funesta como para romper a llorar. Las lágrimas comenzaron a caer sobre sus sábanas, otra vez, con la suavidad de una pluma."
Me abriré las venas, me saldrán palabras.
sábado, 29 de diciembre de 2012
sábado, 22 de diciembre de 2012
Dejar de ver.
Ella espera en la estación
otro tren para emigrar.
Ella no sabe dónde va,
tampoco quiere saberlo.
Ella tiene una canción
que no deja de sonar.
Ella no sabe dónde está,
tampoco quiere saberlo.
Ella piensa en olvidar
los caminos del corazón.
Ella no sabe dónde van,
tampoco quiere saberlo.
Ella siente al respirar
el aire de otra ilusión.
Ella no sabe dónde va,
tampoco quiere saberlo.
Ella ve en la tempestad
un barquito de papel.
Ella no sabe dónde va,
tampoco quiere saberlo.
Ella llora en soledad,
nunca deja de correr.
Ella no sabe dónde va
y no quería saberlo...
Ella, nula claridad,
pensó en dejar de ver.
Nunca sabe dónde va,
y ahora quiere saberlo.
otro tren para emigrar.
Ella no sabe dónde va,
tampoco quiere saberlo.
Ella tiene una canción
que no deja de sonar.
Ella no sabe dónde está,
tampoco quiere saberlo.
Ella piensa en olvidar
los caminos del corazón.
Ella no sabe dónde van,
tampoco quiere saberlo.
Ella siente al respirar
el aire de otra ilusión.
Ella no sabe dónde va,
tampoco quiere saberlo.
Ella ve en la tempestad
un barquito de papel.
Ella no sabe dónde va,
tampoco quiere saberlo.
Ella llora en soledad,
nunca deja de correr.
Ella no sabe dónde va
y no quería saberlo...
Ella, nula claridad,
pensó en dejar de ver.
Nunca sabe dónde va,
y ahora quiere saberlo.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
A contracorriente.
A contracorriente
mejor se ven los horizontes.
A mentir por siempre,
a huir de mí sin que lo afronte.
A olvidar la mente
cuando te piense demasiado.
A cambiar mi suerte
por un poquito de amor quemado.
A correr demente,
con el frío y solo con él.
A dejarme enfrente
cada noche, frente a la pared.
A cruzar el puente
sin el corazón a mi lado.
A dejarlo ausente,
bien perdido y desorientado.
A pecado ardiente
un silencio atroz y lejano.
A dejar que cuente
hasta siete con una mano
y saber que ni contigo ni sin ti
me salen las cuentas.
mejor se ven los horizontes.
A mentir por siempre,
a huir de mí sin que lo afronte.
A olvidar la mente
cuando te piense demasiado.
A cambiar mi suerte
por un poquito de amor quemado.
A correr demente,
con el frío y solo con él.
A dejarme enfrente
cada noche, frente a la pared.
A cruzar el puente
sin el corazón a mi lado.
A dejarlo ausente,
bien perdido y desorientado.
A pecado ardiente
un silencio atroz y lejano.
A dejar que cuente
hasta siete con una mano
y saber que ni contigo ni sin ti
me salen las cuentas.
domingo, 2 de diciembre de 2012
El sueño.
Aquí, salvado, estoy de más.
Me llevan olas de alquitrán
por los rincones de aquel mar
que ahoga sueños descosidos.
Allí, sin mí, sin vuelta atrás.
Con amor por dar a cachos.
Con besos que dar borracho
de sed, borracho y dormido.
Así vestí mi alma desnuda,
y este sueño que embelesa,
que no cesa, que me besa,
sigue aquí sin ser querido.
Ayer, no sé, no esperé.
No habrá sueño más amargo
que entrar vivo al desembarco
de andar sin saber destino.
Decir, por fin, "No me dejo",
y pensar que soy sincero.
Olvidarme en tu recuerdo,
recordarme en tus olvidos.
Comer, sorber en tus labios
miel dulce y sin más espera
que una eterna primavera.
Un atardecer esquivo.
Sin ver, ruin, no dejaré
la noche en mi ventana
sin llenar de estrellas.
Y sin saber
si siempre estoy
dormido.
Me llevan olas de alquitrán
por los rincones de aquel mar
que ahoga sueños descosidos.
Allí, sin mí, sin vuelta atrás.
Con amor por dar a cachos.
Con besos que dar borracho
de sed, borracho y dormido.
Así vestí mi alma desnuda,
y este sueño que embelesa,
que no cesa, que me besa,
sigue aquí sin ser querido.
Ayer, no sé, no esperé.
No habrá sueño más amargo
que entrar vivo al desembarco
de andar sin saber destino.
Decir, por fin, "No me dejo",
y pensar que soy sincero.
Olvidarme en tu recuerdo,
recordarme en tus olvidos.
Comer, sorber en tus labios
miel dulce y sin más espera
que una eterna primavera.
Un atardecer esquivo.
Sin ver, ruin, no dejaré
la noche en mi ventana
sin llenar de estrellas.
Y sin saber
si siempre estoy
dormido.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Y con razón.
No habrá verso endeble ni arrepentido
en esta improvisación nocturna,
destapo un corazón tan enloquecido
al que habrá que encerrar en su locura.
Ni rima, ni canción, ¡absurda motivación!
No busquéis aquí musicalidad, ni ritmo,
solo un torpe requiem a la verdad,
a las promesas por cumplir, y con razón.
Qué amar más amargo es desamarme
cuando sonrío si sonríe en mis palabras...
Si las suyas son veneno, son de nadie
y aún así, yo sonrío secuestrándolas.
Yo, tan enano ante una sombra.
Ella, una pasión libre y desordenada.
Yo, tan bonito cuando no me veo.
Ella, una espina entre mis rosas.
Viendo los días entrar a destiempo
por mi ventana, siento una calma
desgarradora, una desilusión
atronadora, si no llego a tiempo
a despertar su voz entre las olas
de la tristeza.
Y así disfruto en su frenesí,
que si me mira, sueño,
que si me ignora, vuelvo,
que si sonríe, vuelo,
que si me olvida, tiempo.
en esta improvisación nocturna,
destapo un corazón tan enloquecido
al que habrá que encerrar en su locura.
Ni rima, ni canción, ¡absurda motivación!
No busquéis aquí musicalidad, ni ritmo,
solo un torpe requiem a la verdad,
a las promesas por cumplir, y con razón.
Qué amar más amargo es desamarme
cuando sonrío si sonríe en mis palabras...
Si las suyas son veneno, son de nadie
y aún así, yo sonrío secuestrándolas.
Yo, tan enano ante una sombra.
Ella, una pasión libre y desordenada.
Yo, tan bonito cuando no me veo.
Ella, una espina entre mis rosas.
Viendo los días entrar a destiempo
por mi ventana, siento una calma
desgarradora, una desilusión
atronadora, si no llego a tiempo
a despertar su voz entre las olas
de la tristeza.
Y así disfruto en su frenesí,
que si me mira, sueño,
que si me ignora, vuelvo,
que si sonríe, vuelo,
que si me olvida, tiempo.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Buscando zapatos.
Voy a cocinar en tus pisadas
un rincón para las suelas
de estos zapatos,
tan mojados cuando vuelas
sobre esta senda tan estrellada.
Voy por otras huellas hacia un bache.
Faltaba sal en la herida y pisé
con estos zapatos,
se me subió el alma a los pies
y la sal me empujó hacia el bache.
Voy persiguiendo otro sueño
descalzo abrazándome al suelo
sin estos zapatos.
Me vuelvo adoquín en mi empeño
de volver a soñar con el cielo.
Voy disimulando zancadas
sobre nieve donde falta frío
para estos zapatos.
Me miro y no siento nada
más que un cruel escalofrío.
Voy ensuciando los espejos
para verme soñar otra vez
sobre estos zapatos.
Me quiero ver bien lejos
del mar, pues tengo sed.
Voy a quemarme las penas al sol.
Me sobra suelo que abrazar
bajo estos zapatos.
Que me sale de dentro respirar
bajo tierra en busca de calor.
Voy a robarle un retal a la luna
y guardarme su sonrisa a bocajarro
entre estos zapatos.
Que no me sale de aquí si lo agarro,
el corazón de entre todas mis dudas.
Voy a acabar de entenderme al revés.
Pisando descalzo otro cielo,
buscando zapatos.
El cielo ya no llueve cuando se ve
el arcoiris brillando a ras de suelo.
un rincón para las suelas
de estos zapatos,
tan mojados cuando vuelas
sobre esta senda tan estrellada.
Voy por otras huellas hacia un bache.
Faltaba sal en la herida y pisé
con estos zapatos,
se me subió el alma a los pies
y la sal me empujó hacia el bache.
Voy persiguiendo otro sueño
descalzo abrazándome al suelo
sin estos zapatos.
Me vuelvo adoquín en mi empeño
de volver a soñar con el cielo.
Voy disimulando zancadas
sobre nieve donde falta frío
para estos zapatos.
Me miro y no siento nada
más que un cruel escalofrío.
Voy ensuciando los espejos
para verme soñar otra vez
sobre estos zapatos.
Me quiero ver bien lejos
del mar, pues tengo sed.
Voy a quemarme las penas al sol.
Me sobra suelo que abrazar
bajo estos zapatos.
Que me sale de dentro respirar
bajo tierra en busca de calor.
Voy a robarle un retal a la luna
y guardarme su sonrisa a bocajarro
entre estos zapatos.
Que no me sale de aquí si lo agarro,
el corazón de entre todas mis dudas.
Voy a acabar de entenderme al revés.
Pisando descalzo otro cielo,
buscando zapatos.
El cielo ya no llueve cuando se ve
el arcoiris brillando a ras de suelo.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Amapolas.
Mi última composición. "Amanece", "Luna", "Besos del atardecer", y "Amapolas". Mi "Ley Innata".
Me he filtrado a fuego lento
un jardín sin amapolas.
Todas las quemó el viento,
parece ser.
He fingido mis pecados
al recordarla tan sola.
Felicidad la han llamado.
La quiero ver.
Soledad sin precio alguno
para verla entre las olas.
Tan mago como ninguno
no puedo ser
por querer entretejer
mil sonrisas de papel.
Me he pintado a fuego hiriente
un corazón a quemarropa.
Al latir, lágrima ardiente.
Quiere correr.
Arbolito, te han crecido
pajaritos en la copa.
Cantando amor de olvido
volviste a arder.
He mentido y mi cabeza
pierde tiempo entre mis cosas.
Y me mira con fiereza,
no quiere arder.
Víctimas al paredón,
ofrendas a la derrota,
vacíos en la razón,
loco por ver
mis trece sombras volver
a dejar que me acaricie
el alma en un papel.
¿Florecerán las amapolas
si amanece Luna llena?
¿Anochece ya la pena
entre el rumor de las olas?
He buscado mi destino,
falleciendo entretenido
con las piedras del camino.
Volví a caer.
...Y anochece.
El corazón desobedece
por un beso acobardado.
Ese beso que no aparece.
... Fui niño hasta el anochecer,
entonces Luna me vino a perder.
Lloraba.
...Se acabó,
perdí la brisa entre tanto rumor,
entre tanto cobarde podrido.
Me he quemado en el empeño
de florecer las amapolas
Anochece y tengo sueño.
Me toca arder.
Me he filtrado a fuego lento
un jardín sin amapolas.
Todas las quemó el viento,
parece ser.
He fingido mis pecados
al recordarla tan sola.
Felicidad la han llamado.
La quiero ver.
Soledad sin precio alguno
para verla entre las olas.
Tan mago como ninguno
no puedo ser
por querer entretejer
mil sonrisas de papel.
Me he pintado a fuego hiriente
un corazón a quemarropa.
Al latir, lágrima ardiente.
Quiere correr.
Arbolito, te han crecido
pajaritos en la copa.
Cantando amor de olvido
volviste a arder.
He mentido y mi cabeza
pierde tiempo entre mis cosas.
Y me mira con fiereza,
no quiere arder.
Víctimas al paredón,
ofrendas a la derrota,
vacíos en la razón,
loco por ver
mis trece sombras volver
a dejar que me acaricie
el alma en un papel.
¿Florecerán las amapolas
si amanece Luna llena?
¿Anochece ya la pena
entre el rumor de las olas?
He buscado mi destino,
falleciendo entretenido
con las piedras del camino.
Volví a caer.
...Y anochece.
El corazón desobedece
por un beso acobardado.
Ese beso que no aparece.
... Fui niño hasta el anochecer,
entonces Luna me vino a perder.
Lloraba.
...Se acabó,
perdí la brisa entre tanto rumor,
entre tanto cobarde podrido.
Me he quemado en el empeño
de florecer las amapolas
Anochece y tengo sueño.
Me toca arder.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Besos del atardecer.
Despertó
la suave brisa un burdo rumor,
una canción de andar pobre y frío.
Casi estoy
corriendo hacia ese andar sin calor,
durmiendo anhelos dentro de un río.
Pero hoy
no tengo amor por ese favor,
tan flaco como un don sin destino.
Me trepó
una canción de andar sin amor,
la soledad de hablar con un mimo.
Dije adiós
a gotas con sabor a sudor,
lágrimas de valores fingidos.
Acabó
por destronar todo ese dolor,
besos que sonaban a podridos.
Interior,
un pajarito cantó una canción,
en mi interior cayó un arbolito.
Discutió,
deshizo en el papel su temor ,
no supo hacerse de sí su amigo.
Me besó
una racha de viento y venció,
venció al atardecer, mi derribo.
¿Dónde calló la amapola
la voz de la luna llena?
¿Dónde, impaciente, suena
el susurro de las olas?
Merecí
decirte adiós y hacerme feliz.
Los llantos no me saben a andadas.
Me bebí
la luz que quedaba en el jardín.
La canción se quedó inacabada.
Descubrí
los presos que iban detras de mí.
Encerrados en mentes cerradas.
¿Y ahora aquí?
No hay nada dentro de este elixir
que quiera disculparse por nada.
"Y es que así
prefiero andar y andando sufrir
que amar soñando en la madrugada..."
viernes, 26 de octubre de 2012
Luna.
La continuación de "Amanece", mi 'Segundo Movimiento', por llamarlo de alguna manera.
Amaneció sobre mi piel
una coraza de papel.
Pesaba.
La luna llena apareció,
tormenta en mano por si yo
cantaba.
Durmiendo manso en el ayer,
por si decidías volver
mañana.
Dejé mi vida en el taller,
por si arrancaba de una vez.
Fallaba.
Canté a la luna mi verdad,
mató mis miedos sin piedad.
Lloraba.
Cruzando puentes de papel
me di la vuelta y tropecé.
Sangraba.
Aún no podía caminar,
y luna me vino a curar.
Soñaba
con devolverle ese favor,
tejiendo estrellas en su olor.
Volaba.
¿Qué nos dijo la amapola
en esa cárcel de pena?
¿Qué sufrió en su condena
para andar por siempre sola?
Volví a mi intenso frenesí,
curando heridas para ti.
Temblaba.
Corazón, dime, ¿qué hago aquí?
No quedan rosas para mí.
"Sobraban."
Al mediodía en mi papel,
la luna volvió a aparecer.
Callaba
silencios llenos de pasión,
su mente me llevó a prisión.
Pintaba...
"...sobre mil lienzos de su piel
un beso del atardecer. "
Amaneció sobre mi piel
una coraza de papel.
Pesaba.
La luna llena apareció,
tormenta en mano por si yo
cantaba.
Durmiendo manso en el ayer,
por si decidías volver
mañana.
Dejé mi vida en el taller,
por si arrancaba de una vez.
Fallaba.
Canté a la luna mi verdad,
mató mis miedos sin piedad.
Lloraba.
Cruzando puentes de papel
me di la vuelta y tropecé.
Sangraba.
Aún no podía caminar,
y luna me vino a curar.
Soñaba
con devolverle ese favor,
tejiendo estrellas en su olor.
Volaba.
¿Qué nos dijo la amapola
en esa cárcel de pena?
¿Qué sufrió en su condena
para andar por siempre sola?
Volví a mi intenso frenesí,
curando heridas para ti.
Temblaba.
Corazón, dime, ¿qué hago aquí?
No quedan rosas para mí.
"Sobraban."
Al mediodía en mi papel,
la luna volvió a aparecer.
Callaba
silencios llenos de pasión,
su mente me llevó a prisión.
Pintaba...
"...sobre mil lienzos de su piel
un beso del atardecer. "
martes, 23 de octubre de 2012
Amanece.
Amanece,
otra luna que perece,
otro amor abandonado,
trágico y malhumorado.
La noche desaparece.
Pertenece
el dolor al que le crece
un odio despotricado,
andando desorientado.
La mente desobedece.
Aparece
el traidor, y somos trece
apóstoles malhumorados,
trece ateos castigados.
Casi yo y mis sombras, trece.
Embellece
este odio cuando mece
a aquel traidor enajenado.
Otra flor que cae en picado
si la suerte desfallece.
¿Quién nos grita la amapola
que nos falta, que nos llena?
¿Quién nos da la cura plena
cuando el recuerdo se inmola?
Empobrece
la pasión si se encarece
andar desapasionado.
¿Mi precio? Desorbitado.
La verdad no se agradece.
Entristece
encumbrar lo que ensombrece
una sonrisa, es desalmado.
Con el corazón cegado
nada es lo que parece.
Amanece,
otro adiós más en mis trece,
otro mar casi enterrado.
Mas tras ese sol alado
la esperanza me enmudece...
...Aunque por más que enmudezco
sueño con la luna llena a mediodía...
otra luna que perece,
otro amor abandonado,
trágico y malhumorado.
La noche desaparece.
Pertenece
el dolor al que le crece
un odio despotricado,
andando desorientado.
La mente desobedece.
Aparece
el traidor, y somos trece
apóstoles malhumorados,
trece ateos castigados.
Casi yo y mis sombras, trece.
Embellece
este odio cuando mece
a aquel traidor enajenado.
Otra flor que cae en picado
si la suerte desfallece.
¿Quién nos grita la amapola
que nos falta, que nos llena?
¿Quién nos da la cura plena
cuando el recuerdo se inmola?
Empobrece
la pasión si se encarece
andar desapasionado.
¿Mi precio? Desorbitado.
La verdad no se agradece.
Entristece
encumbrar lo que ensombrece
una sonrisa, es desalmado.
Con el corazón cegado
nada es lo que parece.
Amanece,
otro adiós más en mis trece,
otro mar casi enterrado.
Mas tras ese sol alado
la esperanza me enmudece...
...Aunque por más que enmudezco
sueño con la luna llena a mediodía...
miércoles, 17 de octubre de 2012
Prólogo.
Soy
el misterio de otra vida, no la mía.
Un disparo de calor al corazón.
Un tornado de palabras en los días
que olvido por donde resucita el sol.
Una voz enamorada
de los pasos de la vida,
de palabras desatadas.
Otro loco más propenso
a recibir estocadas.
Un amante delirante
destinado a despertar
el brillo de una mirada,
que viva siempre encabritada
por la luz que entre por su ventana.
Un valiente pensador.
Un sonoro verso libre
desfilando entre dolor,
desplumando cuervos tristes
perdidos en el olor
del temor que me persigue.
Seda para los petates
de los que quieren soñar.
O sin seda un aspirante
a dejarme despertar
por los ojos más brillantes
que voy a hacer encabritar.
Poeta sin alma de poeta.
Alumno sin sabiduría,
un prólogo para el profeta
que quiera sentir los días.
el misterio de otra vida, no la mía.
Un disparo de calor al corazón.
Un tornado de palabras en los días
que olvido por donde resucita el sol.
Una voz enamorada
de los pasos de la vida,
de palabras desatadas.
Otro loco más propenso
a recibir estocadas.
Un amante delirante
destinado a despertar
el brillo de una mirada,
que viva siempre encabritada
por la luz que entre por su ventana.
Un valiente pensador.
Un sonoro verso libre
desfilando entre dolor,
desplumando cuervos tristes
perdidos en el olor
del temor que me persigue.
Seda para los petates
de los que quieren soñar.
O sin seda un aspirante
a dejarme despertar
por los ojos más brillantes
que voy a hacer encabritar.
Poeta sin alma de poeta.
Alumno sin sabiduría,
un prólogo para el profeta
que quiera sentir los días.
domingo, 14 de octubre de 2012
miércoles, 10 de octubre de 2012
Allí estaba yo.
Allí estaba yo;
desorientado y casi esclavo.
Tras tanto traspiés decidí andar.
Estaba cansado de ser nadie.
Nadie como yo para empezar
a beber del aire otro aroma
más soleado y musical,
más de color libertad.
Estaba cansado de estar nublado.
Nublado no tenía sed
de desconocer el pasado,
de volar caminando,
de mariposas llenar el cielo.
Estaba cansado de ser un capullo.
Capullos hay más que traspiés.
Y escondidos como puñales
quieren vestirse de recuerdos
para cuando quieran volver.
Estaba cansado de hacerme el sordo.
Sordo como el más inútil de los ignorantes.
Siempre lamiendo huellas de sombras.
Que perdáis, capullos, el tren de vuelta
cuando os encuentre la suerte.
Estaba cansado de los pasajeros.
"Pasajeros al tren", pensaron.
Me senté solo en el vagón.
Veía por la ventana mariposas
quedándose en la estación.
Estaba cansado de perder el norte.
Norte equivocado en mi brújula,
tocaba comprar el billete de vuelta.
Y allí estaba yo...
"Cansado de morir sin vivir antes".
desorientado y casi esclavo.
Tras tanto traspiés decidí andar.
Estaba cansado de ser nadie.
Nadie como yo para empezar
a beber del aire otro aroma
más soleado y musical,
más de color libertad.
Estaba cansado de estar nublado.
Nublado no tenía sed
de desconocer el pasado,
de volar caminando,
de mariposas llenar el cielo.
Estaba cansado de ser un capullo.
Capullos hay más que traspiés.
Y escondidos como puñales
quieren vestirse de recuerdos
para cuando quieran volver.
Estaba cansado de hacerme el sordo.
Sordo como el más inútil de los ignorantes.
Siempre lamiendo huellas de sombras.
Que perdáis, capullos, el tren de vuelta
cuando os encuentre la suerte.
Estaba cansado de los pasajeros.
"Pasajeros al tren", pensaron.
Me senté solo en el vagón.
Veía por la ventana mariposas
quedándose en la estación.
Estaba cansado de perder el norte.
Norte equivocado en mi brújula,
tocaba comprar el billete de vuelta.
Y allí estaba yo...
"Cansado de morir sin vivir antes".
domingo, 30 de septiembre de 2012
Sabor a metralla.
Tras las líneas enemigas
el café sabe a metralla.
Donde el mundo siempre calla
estuve yo cuidando ortigas.
Tras la línea más torcida
las palabras vuelan bellas.
¿Cuál amargo es el dolor
de la verdad que atropellas?
Tras la línea más efímera
el ignorante es curioso...
Se dio prisa por volver
a ser un vil mentiroso.
Tras la línea más demente
el sol sale de espaldas.
¿Para qué verte de frente?
¿Para qué verte por nada?
Tras las líneas enemigas
el café sabe a venganza.
Tras la línea más torcida
las palabras se atragantan.
Tras la línea más efímera
el ignorante está furioso...
Tras la línea más demente
quedan recuerdos de nada.
el café sabe a metralla.
Donde el mundo siempre calla
estuve yo cuidando ortigas.
Tras la línea más torcida
las palabras vuelan bellas.
¿Cuál amargo es el dolor
de la verdad que atropellas?
Tras la línea más efímera
el ignorante es curioso...
Se dio prisa por volver
a ser un vil mentiroso.
Tras la línea más demente
el sol sale de espaldas.
¿Para qué verte de frente?
¿Para qué verte por nada?
Tras las líneas enemigas
el café sabe a venganza.
Tras la línea más torcida
las palabras se atragantan.
Tras la línea más efímera
el ignorante está furioso...
Tras la línea más demente
quedan recuerdos de nada.
lunes, 17 de septiembre de 2012
"Sin música, la vida sería un error."
Me gusta disfrutar de las pequeñas cosas. Esos pequeños detalles que convierten un día normal en una sinfonía en la que cada segundo es un pedazo de cielo. Podría enumerar fácilmente todo aquello que, por ínfimo y minúsculo que parezca, me hace sentirme mejor. Podría alargar esa lista hasta el infinito, pero para eso ya están esas páginas absurdas que lo hacen por mí en cualquier red social, véase Canituenti o Feisbuk. No lo haré, por supuesto, sería una pérdida de mi tiempo y el vuestro. Pero estoy aquí para hablar de algo que, de una manera u otra, nos gusta a todos.
"Oye, ¿qué música escuchas?". Todos damos por supuesto que la persona a la que nos dirigimos escucha música. Sin importar el tipo, el cuándo o el por qué. Y eso es porque la música nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. Lo único que mejora un silencio perfecto es una canción que nos encante. Las palabras son veneno; los actos son discutibles; pero la música es eterna.
"Sin música, la vida sería un error". Nietzsche no podía estar más acertado. Cuando escucho música, yo al menos, no lo hago sólo porque me guste. No lo hago para matar las horas, ni para llenar los silencios. No es tan simple como el movimiento del minutero de un reloj. Cada uno tienes sus razones para ponerse unos auriculares, encender una radio o petar Youtube buscando infinitas canciones, como hago muy a menudo.
La música une y separa. Crea y destruye. Nace, pero nunca muere. La música me ayuda a entenderme, a conectar de cualquier forma con esa parte de mí que no entiendo del todo. Nunca me abandona, nunca me deja a medias. Me ayuda a recordar el pasado que ya no duele y a olvidar lo que no dolerá. Cada canción es un paseo por mi cabeza, una odisea que no siempre termina con final fatal.
La música nos une. Encontrar a alguien que tenga como ídolos a mis queridos Guns, Scorpions o La Fuga me alegra el día. Una canción puede significar el abrir de una puerta que conlleve a una buena amistad, a un amor, o simplemente a una conexión efímera que bien te puede sacar una sonrisa. Es un tema muy recurrente hablar de nuestros grupos favoritos. Mi lista es demasiado extensa como para vomitarla aquí y quedarme tan pancho, y no quiero que mis queridos lectores se duerman o me llamen de todo por siquiera intentarlo.
A lo que iba, la música es perfecta para romper el hielo y soltarte.
Hace magia, también. Nos secuestra de la realidad continuamente, cosa que se agradece. Nos empuja a lo desconocido, a reír por nada, a llorar por todo, a dejarnos llevar por el tiempo, a dejar de pensar, a escuchar. A tomar decisiones, a cambiar de opinión, a no dormir. Nos ayuda a vivir continuamente.
La música lo es todo para mí. Vivir sin ella no sería un error, ya que no podría llamarse vivir.
La música es vida.
"Oye, ¿qué música escuchas?". Todos damos por supuesto que la persona a la que nos dirigimos escucha música. Sin importar el tipo, el cuándo o el por qué. Y eso es porque la música nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. Lo único que mejora un silencio perfecto es una canción que nos encante. Las palabras son veneno; los actos son discutibles; pero la música es eterna.
"Sin música, la vida sería un error". Nietzsche no podía estar más acertado. Cuando escucho música, yo al menos, no lo hago sólo porque me guste. No lo hago para matar las horas, ni para llenar los silencios. No es tan simple como el movimiento del minutero de un reloj. Cada uno tienes sus razones para ponerse unos auriculares, encender una radio o petar Youtube buscando infinitas canciones, como hago muy a menudo.
La música une y separa. Crea y destruye. Nace, pero nunca muere. La música me ayuda a entenderme, a conectar de cualquier forma con esa parte de mí que no entiendo del todo. Nunca me abandona, nunca me deja a medias. Me ayuda a recordar el pasado que ya no duele y a olvidar lo que no dolerá. Cada canción es un paseo por mi cabeza, una odisea que no siempre termina con final fatal.
La música nos une. Encontrar a alguien que tenga como ídolos a mis queridos Guns, Scorpions o La Fuga me alegra el día. Una canción puede significar el abrir de una puerta que conlleve a una buena amistad, a un amor, o simplemente a una conexión efímera que bien te puede sacar una sonrisa. Es un tema muy recurrente hablar de nuestros grupos favoritos. Mi lista es demasiado extensa como para vomitarla aquí y quedarme tan pancho, y no quiero que mis queridos lectores se duerman o me llamen de todo por siquiera intentarlo.
A lo que iba, la música es perfecta para romper el hielo y soltarte.
Hace magia, también. Nos secuestra de la realidad continuamente, cosa que se agradece. Nos empuja a lo desconocido, a reír por nada, a llorar por todo, a dejarnos llevar por el tiempo, a dejar de pensar, a escuchar. A tomar decisiones, a cambiar de opinión, a no dormir. Nos ayuda a vivir continuamente.
La música lo es todo para mí. Vivir sin ella no sería un error, ya que no podría llamarse vivir.
La música es vida.
lunes, 3 de septiembre de 2012
El valle de las rosas muertas.
Golpes a mi sombra, de sol a luna,
combatiendo contra mí, fingiendo.
Fingiendo mi sed de tu hermosura,
mi amor sin sed, sin ser tú me siento
desorientado.
Dolor a mí vuela, llantos cazando.
De huecos vacíos la cama llena.
Quisiera de ti un dónde y un cuándo,
pues detrás me escondo de la pena,
envenenado.
Temor por la espera, eterna estela.
Como mil gargantas atragantadas,
mil sobredosis de puñaladas,
que nunca corren, que siempre vuelan
de mi costado.
Cantar de amor no escribo, solo puertas.
Puertas de nadie y sin nadie, sin pomo.
Con sumo cuidado mi mente asomo
al valle baldío de las rosas muertas,
casi arrasado.
De piedra el corazón, no más que piedra.
Echo de menos lo que nunca fue,
lo salvaje de un volcán en erupción,
lo tierno de un aliento en el espíritu
acurrucado.
Mi norte zarpó donde nadie vuela,
donde una piedra corazones rompe,
donde un tierno volcán no dijo cuándo,
sin tornarse en mí ni siquiera dónde...
Inacabado.
miércoles, 29 de agosto de 2012
18 de abril de 2011.
Me llevó casi un año terminarla. No es brillante, no es profunda, incluso es podría calificarla de simple, pero se merece una entrada en mi blog.
"Camino a la esperanza".
Empieza a caer la noche en vela...
Nada me aparta de seguir tu estela...
Nada me aparta de seguir tu estela...
En la lejanía cae mi alma perdida.
Lejos, amiga, mi sol se castiga.
Lejos, amiga, mi sol se castiga.
Dentro de mí crece el lamento.
En tierra triste y olvidada
Siempre camina lo que siento,
Tropezando con el recuerdo,
Inventando oscuros caminos,
Nublando toda madrugada...
O sólo buscando un destino.
En tierra triste y olvidada
Siempre camina lo que siento,
Tropezando con el recuerdo,
Inventando oscuros caminos,
Nublando toda madrugada...
O sólo buscando un destino.
Es extraño tocar tu sombra invisible...
Nada más lejos, pierde lo imposible...
Nada más lejos, pierde lo imposible...
Larga capa de rosas cubre la pradera...
Aún no saben que se fue la primavera...
Aún no saben que se fue la primavera...
Fuerte marea azota esta orilla.
Enferman las olas, quieren llorar.
La luna se fue, mal de pesadilla.
Inútiles lágrimas, no volverá.
Caen del cielo, buscando consuelo.
Invaden mi mente, invaden mis sueños.
Dándome el aliento, cansado de la verdad.
Atravesando el bosque nacido en mi techo.
Distante es el camino a la felicidad.
Enferman las olas, quieren llorar.
La luna se fue, mal de pesadilla.
Inútiles lágrimas, no volverá.
Caen del cielo, buscando consuelo.
Invaden mi mente, invaden mis sueños.
Dándome el aliento, cansado de la verdad.
Atravesando el bosque nacido en mi techo.
Distante es el camino a la felicidad.
Empieza a sonar la misma melodía...
Nadie escucha, sólo la melancolía...
Nadie escucha, sólo la melancolía...
Luces bohemias cubren los mares.
A oscuras mis penas, alumbrados mis pesares.
A oscuras mis penas, alumbrados mis pesares.
Venga el frío, el temido invierno,
Incluso el golpe de la última caída.
Dejaré de pensar en las noches en vela.
Acabaré la historia encontrando la vida.
Incluso el golpe de la última caída.
Dejaré de pensar en las noches en vela.
Acabaré la historia encontrando la vida.
Esa sonrisa que nunca dijo nada...
Niega el silencio, oculta tu mirada...
Llegó el momento de dejar de latir.
Ahora, corazón, te toca partir.
Niega el silencio, oculta tu mirada...
Llegó el momento de dejar de latir.
Ahora, corazón, te toca partir.
Ansias de vida, ansias de nubes.
Miro el reloj, miro la nada.
Impacienta esa cumbre, esa escalada.
Sólo yo mismo seré mi equipaje.
Tarde para volver, pronto para el viaje...
Adivina, adivinanza...
¿Dónde escondimos la esperanza?
Miro el reloj, miro la nada.
Impacienta esa cumbre, esa escalada.
Sólo yo mismo seré mi equipaje.
Tarde para volver, pronto para el viaje...
Adivina, adivinanza...
¿Dónde escondimos la esperanza?
martes, 28 de agosto de 2012
Forajido de la deshora.
La penumbra de la indecisión.
El caminante de la sombra.
La premisa de la sinrazón.
El prólogo de ninguna obra.
Cómo me nombra el silencio,
"forajido de la deshora".
Cómo el desaliento demora
las sonrisas que no presencio.
Soñé de día la luna en el mar,
solo robando un sueño despierto.
Sentí, detrás de mí, al respirar
el aliento del sol a cielo abierto.
Al suelo, como si nunca fuera,
pero siempre cayendo dentro.
Me arriesgo en el borde...
"¡Al cuerno!"
Dejé de mirar lo que no me espera.
Me haré una sonrisa redentora
con hilos de lo que nunca quise.
Válgame esa sonrisa traidora
para dejar que mi huella pise.
Cómanse mis entrañas los cimientos
de cada decisión mal equivocada,
y por cada ilusión que quise forzada
destrónenme de mis tormentos.
Siempre soñando, a veces cuerdo.
Siempre intentando, a veces vuelo.
Siempre callando, a veces muerdo.
Siempre cayendo, al siempre suelo.
"Hermosa es una vida que tiene realidad
en el más profundo pensamiento,
y al dolor me remitan si miento,
pues así nos reiremos de la felicidad."
lunes, 20 de agosto de 2012
En busca de la felicidad.
Nunca es fácil hablar de la felicidad. Y no hablemos de describirla, no podría acabar nunca. Y dentro de lo que yo soy, fui y seré, siento la necesidad de compartir esa idea de felicidad que tantas noches me roba el sueño.
¿Queréis una definición? Demasiado complejo. La felicidad se sueña, se siente y se añora. Es ese biberón templado que preparaba nuestra madre con dulzura para que dejáramos de berrear, esas bolsas de patatas que venían con dos tazos en vez de uno, esa canción que tanto te gusta al escucharla en la radio... Y la lista es interminable.
Nos pasamos la vida entera creyendo que la felicidad está relacionada con nuestros sueños más profundos. No os voy a mentir; yo también lo creo. Y es de esos sueños de los que vivo, vives, vive, vivimos, vivís y viven. La oportunidad de cumplirlos nos hace inmensamente felices durante un tiempo.
La felicidad lo cambia todo. El sol brilla con más fuerza, la comida sabe mejor, el mundo parece menos... agresivo, intransigente, cruel y despiadado... Todo por esa sensación de bienestar que nos inunda cuando estamos radiantes, alegres, totalmente ajenos a los problemas o simplemente barriéndolos bajo la alfombra momentáneamente. La felicidad no entiende de tiempo, lugar o persona. Sólo entiende de ti mismo.
Pero, desgraciadamente, lo que fácil viene, fácil se va. Incluso lo costoso y difícil suele irse con una facilidad pasmosa. La vida tampoco entiende de tiempo, lugar o persona. Simplemente actúa, devorando ilusiones, sonrisas y alegrías a su paso. Y nos tira al suelo brutalmente. Nos humilla, nos escupe y nos da patadas. Nos grita al oído lo malos que somos y lo que nos merecemos. Así hasta nuestro último aliento.
Sin embargo, el ser humano no siente predilección por la eterna agonía del sufrimiento. Cuando caemos, nos aferramos a lo que nos alivia, aunque no nos haga felices: el recuerdo, la música, el llanto, el silencio... Nos resistimos a la vida. Es ahí, en ese momento de oscuridad, cuando decides encender un fósforo e iluminar poco a poco el cielo. Decides mirar a tu alrededor; a tu familia; a tus amigos; a ti mismo; a ese gato que creyó que podía saltar de una estantería a otra. Aunque te cueste, te levantas. Y tras morder el polvo por enésima vez, reactivas esa búsqueda incesante e infinita, insaciable en si misma y portadora de todas tus esperanzas: la felicidad de seguir viviendo por tus sueños.
(To be continued...)
¿Queréis una definición? Demasiado complejo. La felicidad se sueña, se siente y se añora. Es ese biberón templado que preparaba nuestra madre con dulzura para que dejáramos de berrear, esas bolsas de patatas que venían con dos tazos en vez de uno, esa canción que tanto te gusta al escucharla en la radio... Y la lista es interminable.
Nos pasamos la vida entera creyendo que la felicidad está relacionada con nuestros sueños más profundos. No os voy a mentir; yo también lo creo. Y es de esos sueños de los que vivo, vives, vive, vivimos, vivís y viven. La oportunidad de cumplirlos nos hace inmensamente felices durante un tiempo.
La felicidad lo cambia todo. El sol brilla con más fuerza, la comida sabe mejor, el mundo parece menos... agresivo, intransigente, cruel y despiadado... Todo por esa sensación de bienestar que nos inunda cuando estamos radiantes, alegres, totalmente ajenos a los problemas o simplemente barriéndolos bajo la alfombra momentáneamente. La felicidad no entiende de tiempo, lugar o persona. Sólo entiende de ti mismo.
Pero, desgraciadamente, lo que fácil viene, fácil se va. Incluso lo costoso y difícil suele irse con una facilidad pasmosa. La vida tampoco entiende de tiempo, lugar o persona. Simplemente actúa, devorando ilusiones, sonrisas y alegrías a su paso. Y nos tira al suelo brutalmente. Nos humilla, nos escupe y nos da patadas. Nos grita al oído lo malos que somos y lo que nos merecemos. Así hasta nuestro último aliento.
Sin embargo, el ser humano no siente predilección por la eterna agonía del sufrimiento. Cuando caemos, nos aferramos a lo que nos alivia, aunque no nos haga felices: el recuerdo, la música, el llanto, el silencio... Nos resistimos a la vida. Es ahí, en ese momento de oscuridad, cuando decides encender un fósforo e iluminar poco a poco el cielo. Decides mirar a tu alrededor; a tu familia; a tus amigos; a ti mismo; a ese gato que creyó que podía saltar de una estantería a otra. Aunque te cueste, te levantas. Y tras morder el polvo por enésima vez, reactivas esa búsqueda incesante e infinita, insaciable en si misma y portadora de todas tus esperanzas: la felicidad de seguir viviendo por tus sueños.
(To be continued...)
sábado, 11 de agosto de 2012
La vista atrás (II)
Amanece. El sol posa su inocencia sobre el cielo eterno, mientras los últimos despojos de una noche interminable van dejando paso al típico alboroto de una mañana ajetreada. Las calles, poco a poco, se van llenando de aliento fresco y risas despiertas, todo ello alimentado por una suave brisa que incitaba a la relajación y la felicidad.
Resaca. "Maldita resaca", piensa. Se da la vuelta para volver a dormir, pero el remordimiento de una noche de tortura y el insoportable taladro que retumbaba en su cabeza hacían imposible tal placer. Se levanta, sumiso y embobado, intentando encontrarla de nuevo asomada al balcón y dándole caladas a esa brisa llamada felicidad. "Idiota", musita entre dientes. Tan sólo había sido un sueño. Ese balcón no existía, esa calada no tuvo lugar, esa felicidad no tenía razón de ser. El nexo entre ilusión y realidad era esa figura esbelta, tierna y delicada asomada al balcón inexistente. Pero ella sí existía.
Y probablemente eso fuera lo que más dolor le causaba. Le debilitaba cada vez que la recordaba, y eso pasaba con mucha frecuencia. Aunque con la práctica había conseguido disfrazar la tristeza con sonrisas forzadas e intentos de ironizar la realidad.
En ese momento de locura transitoria se dio cuenta de que había malgastado todo su tiempo en una ilusión fundada en simples palabras vacías. "Pobre idiota", repetía para sí una y otra vez.
lunes, 6 de agosto de 2012
Life is ours, we live it our way.
Esta vez no habrá poesía. Al menos no de mi tintero. Prefiero que sea la música la que hable por mí esta vez.
domingo, 29 de julio de 2012
Sin mirar.
Cansado, dejando las esquinas
a un lado, gritando en la ciudad
del pasado, he vuelto a ver la lluvia
al pasar.
Tormento, me siento mal y siento
tormento, la silla se me rompe
en silencio, mientras el viento
viene a llorar.
Jaleo, el corazón vacío
y jadeo, cambio mi girasol
sin rodeos, para cantarle al sol
sin pensar
Consuelo, consuelo es lo que busco
en el cielo, me miro en el cristal
y me cuelo por la vida
que quise tocar.
Espero, espejo de mis besos
al suelo, mientras voy esperando
un recuerdo me marcho hacia el dolor
sin mirar...
a un lado, gritando en la ciudad
del pasado, he vuelto a ver la lluvia
al pasar.
Tormento, me siento mal y siento
tormento, la silla se me rompe
en silencio, mientras el viento
viene a llorar.
Jaleo, el corazón vacío
y jadeo, cambio mi girasol
sin rodeos, para cantarle al sol
sin pensar
Consuelo, consuelo es lo que busco
en el cielo, me miro en el cristal
y me cuelo por la vida
que quise tocar.
Espero, espejo de mis besos
al suelo, mientras voy esperando
un recuerdo me marcho hacia el dolor
sin mirar...
martes, 24 de julio de 2012
Si yo, tú.
Si yo, tú.
Si caes, yo contigo,
y nos levantaremos juntos
en esto unidos.
Si me pierdo, encuéntrame.
Si te pierdes, yo contigo,
y juntos leeremos en las estrellas
cuál es nuestro camino.
Y si no existe, lo inventaremos.
Si la distancia es el olvido,
haré puentes con tus abrazos,
pues lo que tú y yo hemos vivido
no son cadenas...
ni siquiera lazos:
es el sueño de cualquier amigo,
es pintar un te quiero a trazos,
y secarlo en nuestro regazo.
Si yo, tú.
Si dudo, me empujas.
Si dudas, te entiendo.
Si callo, escucha mi mirada.
Si callas, leeré tus gestos.
Si me necesitas, silba
y construiré una escalera
hecha de tus últimos besos,
para robar a la luna una estrella
y ponerla en tu mesilla
para que te dé luz.
Si yo, tú.
Si tú, yo también.
Si lloro, ríeme.
Si ríes, lloraré,
pues somos el equilibrio,
dos mitades que forman un sueño.
Si yo, tú.
Si tú, conmigo.
Y si te arrodillas
haré que el mundo sea más bajo,
a tu medida,
pues a veces para seguir creciendo
hay que agacharse.
Si me dejas, mantendré viva la llama
hasta que regreses,
y sin preguntas, seguiremos caminando.
Y sin condiciones, te seguiré perdonando.
Si te duermes, seguiremos soñando
que el tiempo no ha pasado,
que el reloj se ha parado.
Y si alguna vez la risa
se te vuelve dura,
se te secan las lágrimas
y la ternura,
estaré a tu lado,
pues siempre te he querido,
pues siempre te he cuidado.
Pero jamás te cures de quererme,
pues el amor es como Don Quijote:
sólo recobra la cordura
para morir.
Quiéreme en mi locura,
pues mi camisa de fuerza eres tú,
y eso me calma,
y eso me cura...
Si yo, tú.
Si tú, yo.
Sin ti, nada.
Sin mí, si quieres, prueba.
Si caes, yo contigo,
y nos levantaremos juntos
en esto unidos.
Si me pierdo, encuéntrame.
Si te pierdes, yo contigo,
y juntos leeremos en las estrellas
cuál es nuestro camino.
Y si no existe, lo inventaremos.
Si la distancia es el olvido,
haré puentes con tus abrazos,
pues lo que tú y yo hemos vivido
no son cadenas...
ni siquiera lazos:
es el sueño de cualquier amigo,
es pintar un te quiero a trazos,
y secarlo en nuestro regazo.
Si yo, tú.
Si dudo, me empujas.
Si dudas, te entiendo.
Si callo, escucha mi mirada.
Si callas, leeré tus gestos.
Si me necesitas, silba
y construiré una escalera
hecha de tus últimos besos,
para robar a la luna una estrella
y ponerla en tu mesilla
para que te dé luz.
Si yo, tú.
Si tú, yo también.
Si lloro, ríeme.
Si ríes, lloraré,
pues somos el equilibrio,
dos mitades que forman un sueño.
Si yo, tú.
Si tú, conmigo.
Y si te arrodillas
haré que el mundo sea más bajo,
a tu medida,
pues a veces para seguir creciendo
hay que agacharse.
Si me dejas, mantendré viva la llama
hasta que regreses,
y sin preguntas, seguiremos caminando.
Y sin condiciones, te seguiré perdonando.
Si te duermes, seguiremos soñando
que el tiempo no ha pasado,
que el reloj se ha parado.
Y si alguna vez la risa
se te vuelve dura,
se te secan las lágrimas
y la ternura,
estaré a tu lado,
pues siempre te he querido,
pues siempre te he cuidado.
Pero jamás te cures de quererme,
pues el amor es como Don Quijote:
sólo recobra la cordura
para morir.
Quiéreme en mi locura,
pues mi camisa de fuerza eres tú,
y eso me calma,
y eso me cura...
Si yo, tú.
Si tú, yo.
Sin ti, nada.
Sin mí, si quieres, prueba.
Poema de Txus Di Fellatio.
martes, 17 de julio de 2012
Baja, que subo.
No pienso en ser sombra
de tus extravagancias ni caprichos.
Tan sólo soy un payaso,
no un muñeco de trapo.
Miró el cielo aquel tu hipocresía,
y lloró tanto como llora el mar
cuando los barcos hunden sus redes
sobre los peces que olvidan nadar.
Y yo no, no aquí, ni ahora,
ni siquiera el ayer del mañana
podrá saltar por mi ventana
mientras tu cuerpo se evapora.
He llenado un saco con guijarros,
dueños de tus sueños más profundos.
Me lo meto en las entrañas,
lo desgarro en dos segundos.
Que no,
que ná,
se fue.
Ya está.
Donde no hubo oportunidad, murió el sacrificio.
de tus extravagancias ni caprichos.
Tan sólo soy un payaso,
no un muñeco de trapo.
Miró el cielo aquel tu hipocresía,
y lloró tanto como llora el mar
cuando los barcos hunden sus redes
sobre los peces que olvidan nadar.
Y yo no, no aquí, ni ahora,
ni siquiera el ayer del mañana
podrá saltar por mi ventana
mientras tu cuerpo se evapora.
He llenado un saco con guijarros,
dueños de tus sueños más profundos.
Me lo meto en las entrañas,
lo desgarro en dos segundos.
Que no,
que ná,
se fue.
Ya está.
Donde no hubo oportunidad, murió el sacrificio.
lunes, 16 de julio de 2012
Suéltame.
Me he cortado la vida entre horizontes,
donde bailaba el sol con la luna,
inundando el mar de las dudas.
Solitario el que me conoce.
Al son de tu mentira
yo bailo con la luna
y miro como miras,
bella como ninguna.
A la blanca luz de tu agujero
me asomo, me hipnotizo.
A la blanca oscuridad del sueño
me entrego pueril y enfermizo.
Al son, otra vez, de una sonrisa,
cambio el sol por humedades
en mi alma, en mi desencaje.
Sin viento en popa ni elegante traje.
Y me como las noches con tormentas,
tenedor al ojo, y dejo de pensar.
Dejo de pensar que no te tengo,
que solo pienso en tener que olvidar.
En la blanca nieve me deslizo
con la sangre de un cordero
llamada ilusión.
Ilusión de mis adentros,
al pozo de nuevo,
por una razón...
Por la oscuridad que tu nombre no encierra,
que se oculta en lo más hondo de tu corazón.
Súeltame, libérame de no tener conciencia.
donde bailaba el sol con la luna,
inundando el mar de las dudas.
Solitario el que me conoce.
Al son de tu mentira
yo bailo con la luna
y miro como miras,
bella como ninguna.
A la blanca luz de tu agujero
me asomo, me hipnotizo.
A la blanca oscuridad del sueño
me entrego pueril y enfermizo.
Al son, otra vez, de una sonrisa,
cambio el sol por humedades
en mi alma, en mi desencaje.
Sin viento en popa ni elegante traje.
Y me como las noches con tormentas,
tenedor al ojo, y dejo de pensar.
Dejo de pensar que no te tengo,
que solo pienso en tener que olvidar.
En la blanca nieve me deslizo
con la sangre de un cordero
llamada ilusión.
Ilusión de mis adentros,
al pozo de nuevo,
por una razón...
Por la oscuridad que tu nombre no encierra,
que se oculta en lo más hondo de tu corazón.
Súeltame, libérame de no tener conciencia.
miércoles, 11 de julio de 2012
¿Recuerdas?
Desátame en la penumbra,
suéltame de mis riendas,
y forjemos a la luz
de la ciudad parisina
un candado sin llave.
¿Recuerdas mi pregunta,
mi oportunidad sin respuesta?
Sobrevuelan los vientos
cada canción,
matando a susurros
esta inerte roca que late,
donde hubo un corazón
antes de siquiera nombrarte.
Con un vaso tras otro,
tras marcar la línea
entre el mar del tormento,
lo real, el desconcierto...
y el sueño de dormir
viajando entre tus dunas,
quedo a la deriva entre tanto océano desierto.
Refugio donde los haya, la música,
desde 'Imagine' hasta 'Puta',
me basta y me sobra
para hacer frente al lodo
que recubre mis Campos Elíseos.
Y me quedo pintando,
pintando una hermosa mirada
a las puertas del Louvre,
pintando besos de papel.
El aliento se me escapa,
por pintarte, a mi desgracia
sin más amor que nada.
suéltame de mis riendas,
y forjemos a la luz
de la ciudad parisina
un candado sin llave.
¿Recuerdas mi pregunta,
mi oportunidad sin respuesta?
Sobrevuelan los vientos
cada canción,
matando a susurros
esta inerte roca que late,
donde hubo un corazón
antes de siquiera nombrarte.
Con un vaso tras otro,
tras marcar la línea
entre el mar del tormento,
lo real, el desconcierto...
y el sueño de dormir
viajando entre tus dunas,
quedo a la deriva entre tanto océano desierto.
Refugio donde los haya, la música,
desde 'Imagine' hasta 'Puta',
me basta y me sobra
para hacer frente al lodo
que recubre mis Campos Elíseos.
Y me quedo pintando,
pintando una hermosa mirada
a las puertas del Louvre,
pintando besos de papel.
El aliento se me escapa,
por pintarte, a mi desgracia
sin más amor que nada.
sábado, 7 de julio de 2012
La vista atrás.
Gritaba desgarrando la noche, despertando la luz de los portales, las miradas inquietas y los susurros de las sombras anónimas que pululaban sin rumbo fijo. El esfuerzo por olvidar estaba siendo un rotundo fracaso, mientras sentía cómo un torbellino de imágenes, enturbiadas por el whisky, daban forma a su melancólico sollozo. El aire estaba cargado de ese aroma que tanto le recordaba a ella, ese aroma a perfume barato y empalagoso, pero que no desistía en su empeño de hacerle echar la vista atrás. Empequeñecía a cada instante dentro de su cabeza, mientras dibujaba magistralmente el recuerdo que nunca sería, una pobre ilusión que le acompañaba en sus noches de insomnio.
Aún se seguía preguntando cómo con tan poco pudo destrozarlo tanto.
Aún se seguía preguntando cómo con tan poco pudo destrozarlo tanto.
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