Aquí, salvado, estoy de más.
Me llevan olas de alquitrán
por los rincones de aquel mar
que ahoga sueños descosidos.
Allí, sin mí, sin vuelta atrás.
Con amor por dar a cachos.
Con besos que dar borracho
de sed, borracho y dormido.
Así vestí mi alma desnuda,
y este sueño que embelesa,
que no cesa, que me besa,
sigue aquí sin ser querido.
Ayer, no sé, no esperé.
No habrá sueño más amargo
que entrar vivo al desembarco
de andar sin saber destino.
Decir, por fin, "No me dejo",
y pensar que soy sincero.
Olvidarme en tu recuerdo,
recordarme en tus olvidos.
Comer, sorber en tus labios
miel dulce y sin más espera
que una eterna primavera.
Un atardecer esquivo.
Sin ver, ruin, no dejaré
la noche en mi ventana
sin llenar de estrellas.
Y sin saber
si siempre estoy
dormido.
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