No habrá verso endeble ni arrepentido
en esta improvisación nocturna,
destapo un corazón tan enloquecido
al que habrá que encerrar en su locura.
Ni rima, ni canción, ¡absurda motivación!
No busquéis aquí musicalidad, ni ritmo,
solo un torpe requiem a la verdad,
a las promesas por cumplir, y con razón.
Qué amar más amargo es desamarme
cuando sonrío si sonríe en mis palabras...
Si las suyas son veneno, son de nadie
y aún así, yo sonrío secuestrándolas.
Yo, tan enano ante una sombra.
Ella, una pasión libre y desordenada.
Yo, tan bonito cuando no me veo.
Ella, una espina entre mis rosas.
Viendo los días entrar a destiempo
por mi ventana, siento una calma
desgarradora, una desilusión
atronadora, si no llego a tiempo
a despertar su voz entre las olas
de la tristeza.
Y así disfruto en su frenesí,
que si me mira, sueño,
que si me ignora, vuelvo,
que si sonríe, vuelo,
que si me olvida, tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario