Sueña el sol
que no se va nunca
de tu ventana,
que descarrila
sin miedo
entre tus párpados,
que descose las sombras
hasta dejarlas en llamas.
Sueña que sabe deslumbrarte
cada puesta de sí mismo,
que no amasa ventiscas
cuando te apagas,
que no truena hasta el llanto
cuando te marchas.
Sueña solitario
en su lacónica agonía
de ser luz hasta la muerte
y que tú,
en todo tu infinito,
solo seas tan eterna
como un punto y aparte
en medio de ninguna parte.
Sueñas tú,
e insomnio quién
sino yo,
hielo y destierro,
sombra y miedo.
No veo el sol
desde hace tiempo
por mi ventana.
Habrá salido a soñarte.
Quién es el loco
que no lo haría.
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