Me abriré las venas, me saldrán palabras.

domingo, 30 de junio de 2013

Perdidas estrofas de amor

Gozaron de miel los enjambres de acero,
forjaron perdidas estrofas de amor.
Probaron la cruel tempestad los marineros
que osaron navegar por tu sudor.

Y acabas.
Respira el silencio de nuevo,
frágil torpeza la mía,
sutil gentileza la tuya
al decirte "te quiero"
en mi mente, y que digas
"hasta mañana, quizás."

Y escapas.
Suspira la vela que se apaga,
como antorcha inmortal
tu recuerdo atravesaba
cada hueco entre las sábanas.

Y cuento.
Un segundo por cada hora.
Una historia por cada beso.
Un sueño por cada fracaso.
Un adiós por cada amanecer.



lunes, 17 de junio de 2013

No, no es triste el silencio.

No, no más despertadores,
no más esperas, ni más aviones
con retraso, ni conciencias adormecidas.
No más despertares solo, no más despedidas.

No, no es triste el silencio.
No es triste silenciar tu voz
en la mía cuando callo.
No es triste aparecer de lado,
surcando el río de las miradas rotas.
"No es triste", me miento.

No, no palidece el miedo a mi vera.
Ni el despojo de los sueños que me quedan.
No sin versos quiero esta noche en vela.
No sin mirar el tiempo como una voraz quimera.

No, no me puede la rareza
de querer con la cabeza
y pensar con el corazón.
No, no es "Equivocación" su nombre.
Su nombre es "Desencanto",
y encantado estoy de darle cobijo esta noche.
No será su aliento mi sustento.

No, no al miedo a la oportunidad.
No a decir "imposible",
ni a callar, ni a ser callado,
no a decir "no".

Y cuando dicen "no", en el silencio me hallo. 

domingo, 2 de junio de 2013

Aire en soledad

El aire huele a ansiedad.
Los ojos lo recorren,
lo amasan y lo rompen.
El aire huele a despedida.

Empieza a palpitar.
Mezquino y polvoriento,
sumido en movimiento,
levita el llanto de mi amarga
y triste desesperación.
El aire empieza a castigar.

El suelo deja de temblar.
Ni tus tacones lo mueven,
ni mi mirada conmueve
al más triste violinista 
que nos hizo bailar
nuestro último vals.
El suelo deja de estar.

La vela se deja marchitar.
El pálpito del aire
se consume y las miradas
han dejado de mirar.
Ya odian, tan solo.
Tan solo odian,
y tanto duele.
La vela se deja apagar.

Lágrimas fúnebres sin funeral.
Tan solo y tan amargo el cariño,
tan envenenado el eterno Nilo
que surcaba el desvelo
de nuestras pasiones...
Lágrimas tristes de soledad.

Y se va, tu sombra primero,
tus pies descalzos de amargura,
tu libertad indomable,
tu lienzo de escarcha y dulzura,
tus surcos y sueños,
tus miedos y anhelos.
Se quedan tus ojos mirando sin mirar
en mis recuerdos.
El aire huele a velas en soledad.