Me abriré las venas, me saldrán palabras.

jueves, 28 de marzo de 2013

Sin sentido.

Éste no es otro poema
de amor castigado,
de simples promesas
tan rotas, tan tiesas
como los rostros
de todas las cosas
que se han cansado
de tener sentido. 

Éste no es otro poema
vestido de belleza
para denunciar con fiereza
lo podrido de las cosas.
Salivando ácido me quedo
cuando miro al fondo
y tan solo veo
que nada tiene sentido.

Éste no es otro poema
con el que enamorar,
ni suscitar alegrías,
ni pesares.
Ni para rechazar
que el mundo, a veces,
deja de tener sentido.

Éste no es otro poema
para recordar ni olvidar.
Y ahora  me pregunto 
cómo convencerme
de que, en el fondo,
ni yo tengo sentido

miércoles, 13 de marzo de 2013

Lejos del portal


Bailemos desintegrados
en la flor de la eternidad,
desterremos el destino
a una simple mediocridad.

Compactados y solitos
coloreando el suelo
con nuestros pies desnudos,
pellizcando el mundo entero.

Con la piel sedienta del ardiente andar
de otros dedos sofocados, desatados.
Con la lengua, fiera, buscando un hogar,
entre otros labios, hasta ser destrozados.

Que me clavo una casita entre las cejas,
para dormir mejor por el día,
descoser mi aliento por la noche,
caminar podrido de alegría
si me dejo salir sin reproches.

Fuera espera el terco desaliento de amar.
No entrará, nada más lejos del portal.
Me caliento al fuego de quien quiera asomar
sus besos, su cuerpo a este simple mortal.

Para después, al amanecer, marchar.

sábado, 2 de marzo de 2013

En mi agujero.

Dijimos, cayendo desnudos en el barrizal
"No hay limas para escapar de este infierno".
Dijimos del lienzo que nunca pudimos pintar
"Otros dedos harán de él su sustento"

Dejé de pensar que olvidaba el sumiso cantar
al amanecer traicionero, condena del existir.
Dejé anochecer mis tormentos en tu pedestal,
para, entre los sueños que tengo, dormir.

Volaba una sombra gritando dentro del portal
de mis cosas, tan pocas, que nada podré si me enfrento.
Se queda en silencio a la espera de darme un hogar.
"Tranquila, bonita, ya tengo desdén por tus adentros"

Fijé en la mirada de un cuervo un sencillo acabar.
De sus alas negras el negro me quedo en el cuerpo.
De su pico firme sus puertas a otros ojos cuerdos.
Y de sus entrañas el miedo a dejar de volar.

Cubrí de zarzales el cielo para subsistir.
Ya solo me quedan cenizas que al viento entrego,
de los recuerdos entretejidos en mi elixir,
rocas pedregosas de todos mis amuletos.

Cabría esperar de esta hazaña un duro porvenir,
un sendero de enjambres ardiendo, estallando por dentro,
una cima, acaso infinita, defensora de desistir.
No será de mí alma su alimento.

Y hasta entonces, otra noche en mi agujero.