Me abriré las venas, me saldrán palabras.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Entre las cejas.

Déjame empezar de otra manera.
No me despego del suelo,
beso su fría cabecera
y me duermo, dejando mis sueños
a ras de cielo. 

Déjame encontrar otra manera
de perderme entre las horas.
A ver si así ya no despierto,
a ver si así no me condena
el reloj a vivir muerto. 

Déjame contarte las estrellas
que cosí en el cielo con la aguja
del recuerdo hirviendo dentro.
Se me clava entre las cejas,
hasta mi próximo encuentro
con la sombra de la sepultura. 

Déjame caer a los pies del pasado,
rendirme a lo que he sido, un desengaño.
Pedir perdón a ratos no hace daño.
Déjame caer de la cama por el lado
donde el suelo  más cercano esté
a mis sueños. 

Déjame que corra el tiempo en mi reloj.
Que el tic-tac recorra los rincones
de mi imaginación.
Y así volver descalzo a pisar el suelo.
A levantarme, con el recuerdo entre dientes
y mirar al cielo una vez más. 

martes, 19 de febrero de 2013

Dentro de mis olvidos.

Solo.
El pájaro libre vuela solo.
El viento ondea el libre cielo.
El solitario cielo me abre las alas. 

Menos.
Cada vez menos te echo de más. 
Más piedras duermen en mis senderos.
Senderos llenos de vueltas atrás. 

Dentro.
Te quiero dentro de mis olvidos.
Te quiero fuera de mis desvelos. 
Te quiero querer, si puede ser, menos. 

Suerte.
Siempre tan mala como las horas.
Horas que corren sobre las olas.
Olas del mar se llevan mis alas. 

Qué mala suerte, mis piedras te echan de menos,
te tengo fuera de mis olvidos, y ondea al viento
un pájaro enjaulado.

Carcelero, ¿cuánto queda? 

domingo, 10 de febrero de 2013

Para nunca.

Cobarde.
Te ríes, coqueta.
De mí, tan perfectas
tu risa, tus tretas
que nada me queda
que caer. 

Mentiras.
"Te extraño"; si acaso...
"Te quiero"; más lejos...
"Me importas"; te exporto...
Si acaso, lo llamaré
el curioso caso 
de las palabras
que me tragué. 

Poeta.
Me llamo poeta, 
me llamas nada.
Me quedo a las puertas,
me quedo por nada.
Mirando embobado
vería en tu jardín
las mismas, bonitas
flores que te perdí. 
Y hasta sangrando espinas,
me quedé. 

Piedra.
Eres mi piedra.
Bonita, eterna.
Tropiezo de boca,
y aun así los besos
se pierden a solas.
Qué cómodo el suelo.
Me quedaré tropezando
un poco más.

Tiempo.
Quédate un rato conmigo.
Un segundo primero,
un "siempre" segundo,
y vete, como ahora,
vete para nunca. 
Otro segundo más
desesperaré.

Adiós.
Simplemente, hasta... ¿pronto?
Solo el tiempo sabe
si volveré a caer al suelo,
a besarte, bonita,
a beber de tus mentiras
un poco más, 
a llamarme cobarde 
por volver a caer. 



domingo, 3 de febrero de 2013

Humanos contra humanos.

Qué trágico es el mundo cuando quiere. Ya lo decía Rulo: "Noticias tristes, buen telediario". Asistimos a una barbarie tras otra de lo que llamamos 'civilización', y por cada muestra de amor, cariño y empatía por los demás, un hombre mata a su mujer a cuchilladas, un niño muere en un atentado, un político se guarda en el bolsillo otro sobre y jode a miles de ciudadanos por llevarse un pellizco, y otros tantos actos que ponen la duda en mi cabeza de si el ser humano no es otra molesta mosca en la evolución del mundo hacia un estado superior. Es verdad, somos más inteligentes, podemos crear herramientas, controlar nuestros instintos (a veces), pero todo eso pierde sentido si la inteligencia la usamos para controlarnos, si creamos herramientas para destruirnos los unos a los otros.

Violencia, salvajismo y opresión. La historia del mundo y su ley del más fuerte no ha dejado indiferente a ninguna especie, y mucho menos a nosotros. El poder lo es todo, o al menos eso nos quiere enseñar esta sociedad tan podrida como el cadáver de lo que antes era la democracia. Hay demasiados proyectos de simio que aún creen que la fuerza es el único método para moldear el presente y cambiar el futuro. Qué fácil es dejarse llevar por la rapidez de los acontecimientos y sus inminentes consecuencias...

Patético. El mundo agoniza y nosotros aún seguimos intentando imponer nuestra ley sobre los demás. ¿Entenderse, aceptarse y comprenderse? ¿Eso se come? Y para variar, los que pueden cambiar el destino de esta gran bola azul solo se preocupan porque a su ombligo no le falte atención, para variar. Decencia, honradez, honestidad, sacrificio... y otros mitos de la humanidad.

Se acaba el telediario y todo sigue igual. Nos horrorizamos un momento, y luego a ver a la Esteban, a Mermelada y todos esos proyectos de basura que se quedaron en puro excremento de elefante. Entretenimiento barato y simplemente asqueroso.

"Humanos contra humanos, fácil desangrarnos". ¿Qué me queda por esperar de un mundo donde se mata por diversión? ¿Qué puedo esperar de una sociedad que se dejó en el cajón de los calcetines todos los valores de los que tanto presume? ¿Qué puedo esperar de miles y miles de injusticias propiciadas por la codicia, la avaricia y el instinto de poder?

No sé qué esperar, pero mientras espero, me voy a ver excrementos de elefante.

sábado, 2 de febrero de 2013

No sabes nada.

No sabes lo que es la soledad, y sin embargo actúas como si quisieras estar sola.
No sabes lo que es la soledad, y aún así crees que has vivido demasiado para describirla.
No sabes lo que es la soledad, y las cicatrices que puede dibujar en tu espalda.
No sabes lo que es la soledad, y entonas canciones de amantes enjaulados en ella.
No sabes lo que es la soledad, y por si acaso te apartas de todo lo que te hace feliz.
No sabes lo que es la soledad, y cuando lo sepas, te arrepentirás de haberlo hecho.
No sabes lo que es la soledad, y cuando lo sepas, será demasiado tarde para volver atrás.

viernes, 1 de febrero de 2013

¿Quieres?

¿Quieres? Me quedan sueños por cumplir,
un pedacito de paseos por la primavera,
historias prohibidas para no poder dormir.
Yo, si quieres, te ofrezco un sol a tu vera. 

¿Quieres? Somos aire de un mismo suspiro,
un aliento al son de un vals mal aprendido.
Si bailas, insisto, fingiré que no miro.
Yo, si quieres, me daré por vencido. 

¿Quieres? Tengo acordes para entonar perdones.
Si fallo, estallo, y bajaré a tus adentros.
Prometo subir si desafinan mis errores.
Yo, si quieres, seré metrónomo de tus silencios. 

¿Quieres? Pierdo raudo el sentido de escribir.
Seré otra letra desubicada, un río
de anhelos en el tintero de los escalofríos.
Yo, si quieres, quemo el verso en tu jardín. 

¿Quieres? Se empiezan a oír las prisiones.
¿No oyes los latidos de los rotos corazones?
Enredados entre rejas, esperanza y desilusiones...
Yo, si quieres, daré fin a todas las maldiciones. 

¿Quieres? Dan las doce en mi reloj de arena,
doce granos enjaulados entre ventanas.
Duermen, niños, cuidando de tus esperas...
Yo, si quieres, los despertaré por la mañana.