Me abriré las venas, me saldrán palabras.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Y con razón.

No habrá verso endeble ni arrepentido
en esta improvisación nocturna,
destapo un corazón tan enloquecido
al que habrá que encerrar en su locura.

Ni rima, ni canción, ¡absurda motivación!
No busquéis aquí musicalidad, ni ritmo,
solo un torpe requiem a la verdad,
a las promesas por cumplir, y con razón.

Qué amar más amargo es desamarme
cuando sonrío si sonríe en mis palabras...
Si las suyas son veneno, son de nadie
y aún así, yo sonrío secuestrándolas.

Yo, tan enano ante una sombra.
Ella, una pasión libre y desordenada.
Yo, tan bonito cuando no me veo.
Ella, una espina entre mis rosas.

Viendo los días entrar a destiempo
por mi ventana, siento una calma
desgarradora, una desilusión
atronadora, si no llego a tiempo
a despertar su voz entre las olas
de la tristeza.

Y así disfruto en su frenesí,
que si me mira, sueño,
que si me ignora, vuelvo,
que si sonríe, vuelo,
que si me olvida, tiempo.




miércoles, 14 de noviembre de 2012

Buscando zapatos.

Voy a cocinar en tus pisadas
un rincón para las suelas
de estos zapatos,
tan mojados cuando vuelas
sobre esta senda tan estrellada.

Voy por otras huellas hacia un bache.
Faltaba sal en la herida y pisé
con estos zapatos,
se me subió el alma a los pies
y la sal me empujó hacia el bache.

Voy persiguiendo otro sueño
descalzo abrazándome al suelo
sin estos zapatos.
Me vuelvo adoquín en mi empeño
de volver a soñar con el cielo.

Voy disimulando zancadas
sobre nieve donde falta frío
para estos zapatos.
Me miro y no siento nada
más que un cruel escalofrío.

Voy ensuciando los espejos
para verme soñar otra vez
sobre estos zapatos.
Me quiero ver bien lejos
del mar, pues tengo sed.

Voy a quemarme las penas al sol.
Me sobra suelo que abrazar
bajo estos zapatos.
Que me sale de dentro respirar
bajo tierra en busca de calor.

Voy a robarle un retal a la luna
y guardarme su sonrisa a bocajarro
entre estos zapatos.
Que no me sale de aquí si lo agarro,
el corazón de entre todas mis dudas.

Voy a acabar de entenderme al revés.
Pisando descalzo otro cielo,
buscando zapatos.
El cielo ya no llueve cuando se ve
el arcoiris brillando a ras de suelo.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Amapolas.

Mi última composición. "Amanece", "Luna", "Besos del atardecer", y "Amapolas".  Mi "Ley Innata".

Me he filtrado a fuego lento
un jardín sin amapolas.
Todas las quemó el viento,
parece ser.

He fingido mis pecados
al recordarla tan sola.
Felicidad la han llamado.
La quiero ver.

Soledad sin precio alguno
para verla entre las olas.
Tan mago como ninguno
no puedo ser
por querer entretejer
mil sonrisas de papel.

Me he pintado a fuego hiriente
un corazón a quemarropa.
Al latir, lágrima ardiente.
Quiere correr.

Arbolito, te han crecido
pajaritos en la copa.
Cantando amor de olvido
volviste a arder.

He mentido y mi cabeza
pierde tiempo entre mis cosas.
Y me mira con fiereza,
no quiere arder.

Víctimas al paredón,
ofrendas a la derrota,
vacíos en la razón,
loco por ver
mis trece sombras volver
a dejar que me acaricie
el alma en un papel.

¿Florecerán las amapolas
si amanece Luna llena?
¿Anochece ya la pena
entre el rumor de las olas?

He buscado mi destino,
falleciendo entretenido
con las piedras del camino.
Volví a caer.

...Y anochece.
El corazón desobedece
por un beso acobardado.
Ese beso que no aparece.

... Fui niño hasta el anochecer,
entonces Luna me vino a perder.
Lloraba.

...Se acabó,
perdí la brisa entre tanto rumor,
entre tanto cobarde podrido.

Me he quemado en el empeño
de florecer las amapolas
Anochece y tengo sueño.
Me toca arder.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Besos del atardecer.


Despertó
la suave brisa un burdo rumor,
una canción de andar pobre y frío.

Casi estoy
corriendo hacia ese andar sin calor,
durmiendo anhelos dentro de un río.

Pero hoy
no tengo amor por ese favor,
tan flaco como un don sin destino.

Me trepó
una canción de andar sin amor,
la soledad de hablar con un mimo.

Dije adiós
a gotas con sabor a sudor,
lágrimas de valores fingidos.

Acabó
por destronar todo ese dolor,
besos que sonaban a podridos.

Interior,
un pajarito cantó una canción,
en mi interior cayó un arbolito.

Discutió,
deshizo en el papel su temor ,
no supo hacerse de sí su amigo.

Me besó
una racha de viento y venció,
venció al atardecer, mi derribo.

¿Dónde calló la amapola
la voz de la luna llena?
¿Dónde, impaciente, suena
el susurro de las olas?

Merecí
decirte adiós y hacerme feliz.
Los llantos no me saben a andadas.

Me bebí
la luz que quedaba en el jardín.
La canción se quedó inacabada.

Descubrí
los presos que iban detras de mí.
Encerrados en mentes cerradas.

¿Y ahora aquí?
No hay nada dentro de este elixir
que quiera disculparse por nada.

"Y es que así
prefiero andar y andando sufrir
que amar soñando en la madrugada..."