Me abriré las venas, me saldrán palabras.

martes, 23 de octubre de 2012

Amanece.

Amanece,
otra luna que perece,
otro amor abandonado,
trágico y malhumorado.
La noche desaparece.

Pertenece
el dolor al que le crece
un odio despotricado,
andando desorientado.
La mente desobedece.

Aparece
el traidor, y somos trece
apóstoles malhumorados,
trece ateos castigados.
Casi yo y mis sombras, trece.

Embellece
este odio cuando mece
a aquel traidor enajenado.
Otra flor que cae en picado
si la suerte desfallece.

¿Quién nos grita la amapola
que nos falta, que nos llena?
¿Quién nos da la cura plena
cuando el recuerdo se inmola?

Empobrece
la pasión si se encarece
andar desapasionado.
¿Mi precio? Desorbitado.
La verdad no se agradece.

Entristece
encumbrar lo que ensombrece
una sonrisa, es desalmado.
Con el corazón cegado
nada es lo que parece.

Amanece,
otro adiós más en mis trece,
otro mar casi enterrado.
Mas tras ese sol alado
la esperanza me enmudece...

...Aunque por más que enmudezco
sueño con la luna llena a mediodía...

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho que haya medido. Y el texto en sí también, mucho. :)

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    1. Gracias. Estoy inspirándome en la Ley Innata de Extremo para escribir éste y otros poemas que ya subiré (éste sería el símil al primer movimiento,aunque no busco que se parezca,ya lo explicaré en Twitter). Pero me gustaría saber tu opinión, ¿tú qué canción elegirías?

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    2. ¿Qué canción elegiría para qué?
      Extremoduro inspira siempre, sí.

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  2. Por cierto, si le pusieras una música buena, sería un temazo.

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