La está rabia a punto de fiebre
y la tragedia en su punto de ebullición.
Esta existencia es una cámara de gas
que nos presta una gota de oxígeno
por cada litro de gas lacrimógeno.
Nos ahogamos en lágrimas,
a veces sin respuesta,
otras lanzamos la pregunta equivocada
al aire que nos falta.
¿Notas el vacío en las entrañas?
¿La frustración de quien no sabe qué busca
y encuentra todo lo que evita?
Bienvenido al club de los que vimos en el rebaño
un campo de concentración.
Y ahí viene.
El nudo en la
garganta
y el viento sin aire
huracanando el polvo.
El polvo sin orgasmos
y con resaca
entre la tristeza y la ansiedad.
No lo he visto todo
pero he obviado demasiado.
Me han mentido los ciegos
con toda su artillería
y no quise hacer oídos sordos
a sus tonterías.
Por eso ahora,
me mire por donde me mire,
soy todo laceraciones y puñaladas.
Traedme otra cerveza,
y de paso,
cerrad la puerta de esta existencia
que se escapa el gas.
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