Ven.
Te necesito.
No quiero seguir mirando el reloj
y sumando al segundero
segundos que aún no han pasado
para que llegue antes el momento
de volverte a besar.
Ven.
Aquí hace frío.
Seamos el incendio
que desintegra hasta los cimientos
de la realidad.
Seamos primavera entre la nieve
y dejemos las sábanas
empapadas de amor
y cenizas.
Ven.
Hazme infinito.
Volvamos a empezar
a besarnos los defectos
con los labios a punto de enloquecer.
Volvamos a escribir
un final feliz constante
con nuestras lenguas
en nuestra espalda.
Volvamos a dejar
las calles mudas
temblando alrededor
de nuestras manos entrelazadas.
Seamos ola y arena,
mar atormentado y luna llena.
Ven.
Muere conmigo.
Huye conmigo
de la maldita nostalgia,
de esa puta locura
que me destruye
cuando abrazo tu ausencia.
Ven.
A nuestro último beso me remito
para saber
que no va a ser el último.
Así que,
por lo que más quieras
y también odies (aunque sea a ratos),
ven.
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