de morir en vida
y de vivir muriendo
cada día un poco más,
por razones que desconozco
y las que he perseguido
me han acabado
por destrozar.
Me he enseñado
a la vida
de mala manera,
y ella se ha vestido
con sus mejores trajes,
de malos hábitos
y vicios y perdiciones
y putas locuras
que me llevaban
en volandas hacia algo parecido
al paraíso.
Y qué bien me mentía.
Me he dejado estrellar,
una y otra vez,
perdiendo el Norte y el reloj,
o la brújula y el tiempo,
a saber.
Me he dejado enredar
por las noches frías,
por tragos agridulces
de soledad vacía,
por ventanas opacas,
y sábanas secas,
que ya ni llorar me sale bien.
Me he dejado gritar
por el silencio
y ya solo me sale
quedarme callado
y esperando
a que se marche
por la puerta de atrás,
tal y como vino,
cuando tú te fuiste.
Tal y como vino el sol
a despedirse
cuando tú te fuiste.
Tal y como vino la soledad
a enamorarse
cuando tú te fuiste.
Tal y como vinieron los vicios
a enterrarme
cuando tú te fuiste.
Tal y como vino la vida
a matarme
cuando tú te fuiste.
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