Me abriré las venas, me saldrán palabras.

viernes, 29 de noviembre de 2013

En obras

Respiro.
Me siento sucio.
Me he contaminado 
de mí mismo y,
sin quererlo,
me he dejado envenenar.

Respiro.
Me siento extraño.
Soy forastero
hasta en mis propios pensamientos.
No me dejo entrar, ni salir,
ni siquiera estar. 

"¿Dónde está mi sombrero?"
Me pregunto a ras de suelo.
"¿Dónde acaba un sombrerero
sin sombrero,
locura de terciopelo?"

Respiro.
Me siento finito.
Donde acaban mis huellas
empiezan mis sombras.
Otra vez engullido
por un halo oscuro,
sin estar solo. 

Respiro.
Me siento atrapado.
Busco en la tentación
un camino insalvable
a la libertad,
resignándome a morir,
sin remedio,
con los ojos rojos,
la polla dura,
borracho,
drogado,
perdido,
solitario.

"¿Dónde está tu sonrisa?"
Preguntó, sin más, la luna,
"Murió entre premisas,
angustias, miedos y dudas."

Respiro.
Me siento... perdido.

¿Que dónde está mi hogar?
Mi hogar soy yo.

No paséis, 
estoy en obras.




domingo, 10 de noviembre de 2013

Más allá de las sombras

Estoy triste.
Borracho de sed
insaciable de felicidad.
Tristemente he perdido,
nada en particular,
todo, en general.

El hambre,
el miedo,
el sueño,
las ganas
de reír,
las de llorar;
las cuerdas de mi guitarra,
los peldaños de tus escaleras,
los cuentos antes de dormir,
el primer beso,
el último adiós.

Estoy ciego.
Mis ojos han perdido
su razón de ser
más allá de las sombras.
Más allá,
donde hasta el mejor creyente
llega a ver la verdad.

Donde dejo de quedarme,
donde pierdo la costumbre
de pensar,
donde el alma llora
en una sonrisa vacía,
donde a gritos despojo
de su amor a mis desamores,
donde me ato
a ser lo que soy;
donde me desato.
Donde, por fin, existo.

Estoy cansado.
Me han follado
las ganas de vivir
con un paraguas
roto.
Me han hecho sentir
la lluvia desnuda
totalmente vestido.
Me he dejado llevar
y me han llevado consigo.

("¿Quiénes?")

Mis ilusiones,
mis esperanzas,
mis contradicciones,
mis pasos en falso,
mis alegrías amargas,
mis estúpidos acordes
marcados a fuego azul
en el alma.

Mis ideales arcaicos,
mi romanticismo moderno,
mis copas de más,
mis "te echo de menos".

Mis finales infelices,
mis principios deshonestos.


"Estoy."
"Estoy bien."
"Estoy aquí."
"Estoy contigo."

Putas mentiras.