Me abriré las venas, me saldrán palabras.

viernes, 26 de octubre de 2012

Luna.

La continuación de "Amanece", mi 'Segundo Movimiento', por llamarlo de alguna manera.

Amaneció sobre mi piel
una coraza de papel.
Pesaba.

La luna llena apareció,
tormenta en mano por si yo
cantaba.

Durmiendo manso en el ayer,
por si decidías volver
mañana.
Dejé mi vida en el taller,
por si arrancaba de una vez.
Fallaba.

Canté a la luna mi verdad,
mató mis miedos sin piedad.
Lloraba.

Cruzando puentes de papel
me di la vuelta y tropecé.
Sangraba.

Aún no podía caminar,
y luna me vino a curar.
Soñaba
con devolverle ese favor,
tejiendo estrellas en su olor.
Volaba.

¿Qué nos dijo la amapola
en esa cárcel de pena?
¿Qué sufrió en su condena
para andar por siempre sola?

Volví a mi intenso frenesí,
curando heridas para ti.
Temblaba.

Corazón, dime, ¿qué hago aquí?
No quedan rosas para mí.
"Sobraban."

Al mediodía en mi papel,
la luna volvió a aparecer.
Callaba
silencios llenos de pasión,
su mente me llevó a prisión.
Pintaba...

"...sobre mil lienzos de su piel
un beso del atardecer. "



martes, 23 de octubre de 2012

Amanece.

Amanece,
otra luna que perece,
otro amor abandonado,
trágico y malhumorado.
La noche desaparece.

Pertenece
el dolor al que le crece
un odio despotricado,
andando desorientado.
La mente desobedece.

Aparece
el traidor, y somos trece
apóstoles malhumorados,
trece ateos castigados.
Casi yo y mis sombras, trece.

Embellece
este odio cuando mece
a aquel traidor enajenado.
Otra flor que cae en picado
si la suerte desfallece.

¿Quién nos grita la amapola
que nos falta, que nos llena?
¿Quién nos da la cura plena
cuando el recuerdo se inmola?

Empobrece
la pasión si se encarece
andar desapasionado.
¿Mi precio? Desorbitado.
La verdad no se agradece.

Entristece
encumbrar lo que ensombrece
una sonrisa, es desalmado.
Con el corazón cegado
nada es lo que parece.

Amanece,
otro adiós más en mis trece,
otro mar casi enterrado.
Mas tras ese sol alado
la esperanza me enmudece...

...Aunque por más que enmudezco
sueño con la luna llena a mediodía...

miércoles, 17 de octubre de 2012

Prólogo.

Soy
el misterio de otra vida, no la mía.
Un disparo de calor al corazón.
Un tornado de palabras en los días
que olvido por donde resucita el sol.

Una voz enamorada
de los pasos de la vida,
de palabras desatadas.
Otro loco más propenso
a recibir estocadas.

Un amante delirante
destinado a despertar
el brillo de una mirada,
que viva siempre encabritada
por la luz que entre por su ventana.

Un valiente pensador.
Un sonoro verso libre
desfilando entre dolor,
desplumando cuervos tristes
perdidos en el olor
del temor que me persigue.

Seda para los petates
de los que quieren soñar.
O sin seda un aspirante
a dejarme despertar
por los ojos más brillantes
que voy a hacer encabritar.

Poeta sin alma de poeta.
Alumno sin sabiduría,
un prólogo para el profeta
que quiera sentir los días.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Allí estaba yo.

Allí estaba yo;
desorientado y casi esclavo.
Tras tanto traspiés decidí andar.
Estaba cansado de ser nadie.

Nadie como yo para empezar
a beber del aire otro aroma
más soleado y musical,
más de color libertad.
Estaba cansado de estar nublado.

Nublado no tenía sed
de desconocer el pasado,
de volar caminando,
de mariposas llenar el cielo.
Estaba cansado de ser un capullo.

Capullos hay más que traspiés.
Y escondidos como puñales
quieren vestirse de recuerdos
para cuando quieran volver.
Estaba cansado de hacerme el sordo.

Sordo como el más inútil de los ignorantes.
Siempre lamiendo huellas de sombras.
Que perdáis, capullos, el tren de vuelta
cuando os encuentre la suerte.
Estaba cansado de los pasajeros.

"Pasajeros al tren", pensaron.
Me senté solo en el vagón.
Veía por la ventana mariposas
quedándose en la estación.
Estaba cansado de perder el norte.

Norte equivocado en mi brújula,
tocaba comprar el billete de vuelta.
Y allí estaba yo...


"Cansado de morir sin vivir antes".