Te llamo incendio,
sin lugar a dudas,
porque el miedo
nos tiene miedo
cuando quemamos
a besos
nuestras ausencias.
Te llamo cielo
porque llevo años
viendo la tierra
y sus daños sangrantes
desde lo más alto
de tus versos azules.
Te llamo delirio
por añadir
a la esencia de mi locura
14 gotas de tu alma.
La sobredosis llegó con la primera.
Te llamo amor
y me quedo corto.
Te llamo,
porque no sé no hacerlo,
y cuando no lo haga,
volverá el miedo.