El papel será esta vez
el único testigo
de tal afán de protagonismo,
el mío.
Porque de tus sonrisas
más sinceras
he venido a ser
(y seré)
culpable.
El papel será esta vez
un perpetuo prisionero
de todos mis desvaríos
y de algunos,
si no me lo impide
esta sinrazón de ser,
desvelos.
Porque me siento
a mirar el olvido
desde tus ojos
como ese fin de trayecto
que,
a cada día que pasa,
lo veo más lejos.
El papel será esta vez
una canción desordenada
y desorientada
entre las melodías (siempre arrítmicas)
de mil y un susurros,
los que se me escapan
y los que nunca quise atrapar.
Porque de todo lo que digo
eres todo lo que callo,
y así vivo.
Enamorado del silencio.
El papel será esta vez
un rescate en alta mar,
o en la orilla de la playa,
si yo me ahogo en un vaso,
siempre medio lleno de lo más insano.
Porque me bebí tus besos
de un solo trago
y ahora,
por más que te beba,
siempre acabo
pidiendo otra ronda.
Nunca tengo suficiente
y esta sed que me consume
a la vez me mantiene vivo.
El papel será esta vez
todo lo que quieres que sea.
Un barquito de vapor
surcando tus ojeras
o un velero naufragando
por el mar de tu entrepierna;
o si quieres no será nada,
nada de lo que no quieras.
Porque el papel soy yo,
y tú, su poesía.