de una rifa inacabada,
donde huele a muerte en cunas
de ilusiones sin miradas
perdidas.
Despistado entre la gente,
ensimismado en su corriente
sueña el "quiero", como inerte,
con utópicos torrentes
de palabras.
Sentado sin más,
esperando mi entrada al pozo.
Cubriendo mi espalda en lodo,
por si decido regresar
a la agonía.
Amputado de la esencia
vacilante de la vida,
dulce néctar homicida
cuando comparto mi experiencia
con el folio.
Arrastrado por mareas
negras como despertares
en los fondos de los bares
más difusos de la noche
más oscura.
Esperado por el suelo
para huir de lo prohibido
y yo le digo, "muerde el cielo,
y querrás llegar conmigo
al infinito."