Cansado, dejando las esquinas
a un lado, gritando en la ciudad
del pasado, he vuelto a ver la lluvia
al pasar.
Tormento, me siento mal y siento
tormento, la silla se me rompe
en silencio, mientras el viento
viene a llorar.
Jaleo, el corazón vacío
y jadeo, cambio mi girasol
sin rodeos, para cantarle al sol
sin pensar
Consuelo, consuelo es lo que busco
en el cielo, me miro en el cristal
y me cuelo por la vida
que quise tocar.
Espero, espejo de mis besos
al suelo, mientras voy esperando
un recuerdo me marcho hacia el dolor
sin mirar...
Me abriré las venas, me saldrán palabras.
domingo, 29 de julio de 2012
martes, 24 de julio de 2012
Si yo, tú.
Si yo, tú.
Si caes, yo contigo,
y nos levantaremos juntos
en esto unidos.
Si me pierdo, encuéntrame.
Si te pierdes, yo contigo,
y juntos leeremos en las estrellas
cuál es nuestro camino.
Y si no existe, lo inventaremos.
Si la distancia es el olvido,
haré puentes con tus abrazos,
pues lo que tú y yo hemos vivido
no son cadenas...
ni siquiera lazos:
es el sueño de cualquier amigo,
es pintar un te quiero a trazos,
y secarlo en nuestro regazo.
Si yo, tú.
Si dudo, me empujas.
Si dudas, te entiendo.
Si callo, escucha mi mirada.
Si callas, leeré tus gestos.
Si me necesitas, silba
y construiré una escalera
hecha de tus últimos besos,
para robar a la luna una estrella
y ponerla en tu mesilla
para que te dé luz.
Si yo, tú.
Si tú, yo también.
Si lloro, ríeme.
Si ríes, lloraré,
pues somos el equilibrio,
dos mitades que forman un sueño.
Si yo, tú.
Si tú, conmigo.
Y si te arrodillas
haré que el mundo sea más bajo,
a tu medida,
pues a veces para seguir creciendo
hay que agacharse.
Si me dejas, mantendré viva la llama
hasta que regreses,
y sin preguntas, seguiremos caminando.
Y sin condiciones, te seguiré perdonando.
Si te duermes, seguiremos soñando
que el tiempo no ha pasado,
que el reloj se ha parado.
Y si alguna vez la risa
se te vuelve dura,
se te secan las lágrimas
y la ternura,
estaré a tu lado,
pues siempre te he querido,
pues siempre te he cuidado.
Pero jamás te cures de quererme,
pues el amor es como Don Quijote:
sólo recobra la cordura
para morir.
Quiéreme en mi locura,
pues mi camisa de fuerza eres tú,
y eso me calma,
y eso me cura...
Si yo, tú.
Si tú, yo.
Sin ti, nada.
Sin mí, si quieres, prueba.
Si caes, yo contigo,
y nos levantaremos juntos
en esto unidos.
Si me pierdo, encuéntrame.
Si te pierdes, yo contigo,
y juntos leeremos en las estrellas
cuál es nuestro camino.
Y si no existe, lo inventaremos.
Si la distancia es el olvido,
haré puentes con tus abrazos,
pues lo que tú y yo hemos vivido
no son cadenas...
ni siquiera lazos:
es el sueño de cualquier amigo,
es pintar un te quiero a trazos,
y secarlo en nuestro regazo.
Si yo, tú.
Si dudo, me empujas.
Si dudas, te entiendo.
Si callo, escucha mi mirada.
Si callas, leeré tus gestos.
Si me necesitas, silba
y construiré una escalera
hecha de tus últimos besos,
para robar a la luna una estrella
y ponerla en tu mesilla
para que te dé luz.
Si yo, tú.
Si tú, yo también.
Si lloro, ríeme.
Si ríes, lloraré,
pues somos el equilibrio,
dos mitades que forman un sueño.
Si yo, tú.
Si tú, conmigo.
Y si te arrodillas
haré que el mundo sea más bajo,
a tu medida,
pues a veces para seguir creciendo
hay que agacharse.
Si me dejas, mantendré viva la llama
hasta que regreses,
y sin preguntas, seguiremos caminando.
Y sin condiciones, te seguiré perdonando.
Si te duermes, seguiremos soñando
que el tiempo no ha pasado,
que el reloj se ha parado.
Y si alguna vez la risa
se te vuelve dura,
se te secan las lágrimas
y la ternura,
estaré a tu lado,
pues siempre te he querido,
pues siempre te he cuidado.
Pero jamás te cures de quererme,
pues el amor es como Don Quijote:
sólo recobra la cordura
para morir.
Quiéreme en mi locura,
pues mi camisa de fuerza eres tú,
y eso me calma,
y eso me cura...
Si yo, tú.
Si tú, yo.
Sin ti, nada.
Sin mí, si quieres, prueba.
Poema de Txus Di Fellatio.
martes, 17 de julio de 2012
Baja, que subo.
No pienso en ser sombra
de tus extravagancias ni caprichos.
Tan sólo soy un payaso,
no un muñeco de trapo.
Miró el cielo aquel tu hipocresía,
y lloró tanto como llora el mar
cuando los barcos hunden sus redes
sobre los peces que olvidan nadar.
Y yo no, no aquí, ni ahora,
ni siquiera el ayer del mañana
podrá saltar por mi ventana
mientras tu cuerpo se evapora.
He llenado un saco con guijarros,
dueños de tus sueños más profundos.
Me lo meto en las entrañas,
lo desgarro en dos segundos.
Que no,
que ná,
se fue.
Ya está.
Donde no hubo oportunidad, murió el sacrificio.
de tus extravagancias ni caprichos.
Tan sólo soy un payaso,
no un muñeco de trapo.
Miró el cielo aquel tu hipocresía,
y lloró tanto como llora el mar
cuando los barcos hunden sus redes
sobre los peces que olvidan nadar.
Y yo no, no aquí, ni ahora,
ni siquiera el ayer del mañana
podrá saltar por mi ventana
mientras tu cuerpo se evapora.
He llenado un saco con guijarros,
dueños de tus sueños más profundos.
Me lo meto en las entrañas,
lo desgarro en dos segundos.
Que no,
que ná,
se fue.
Ya está.
Donde no hubo oportunidad, murió el sacrificio.
lunes, 16 de julio de 2012
Suéltame.
Me he cortado la vida entre horizontes,
donde bailaba el sol con la luna,
inundando el mar de las dudas.
Solitario el que me conoce.
Al son de tu mentira
yo bailo con la luna
y miro como miras,
bella como ninguna.
A la blanca luz de tu agujero
me asomo, me hipnotizo.
A la blanca oscuridad del sueño
me entrego pueril y enfermizo.
Al son, otra vez, de una sonrisa,
cambio el sol por humedades
en mi alma, en mi desencaje.
Sin viento en popa ni elegante traje.
Y me como las noches con tormentas,
tenedor al ojo, y dejo de pensar.
Dejo de pensar que no te tengo,
que solo pienso en tener que olvidar.
En la blanca nieve me deslizo
con la sangre de un cordero
llamada ilusión.
Ilusión de mis adentros,
al pozo de nuevo,
por una razón...
Por la oscuridad que tu nombre no encierra,
que se oculta en lo más hondo de tu corazón.
Súeltame, libérame de no tener conciencia.
donde bailaba el sol con la luna,
inundando el mar de las dudas.
Solitario el que me conoce.
Al son de tu mentira
yo bailo con la luna
y miro como miras,
bella como ninguna.
A la blanca luz de tu agujero
me asomo, me hipnotizo.
A la blanca oscuridad del sueño
me entrego pueril y enfermizo.
Al son, otra vez, de una sonrisa,
cambio el sol por humedades
en mi alma, en mi desencaje.
Sin viento en popa ni elegante traje.
Y me como las noches con tormentas,
tenedor al ojo, y dejo de pensar.
Dejo de pensar que no te tengo,
que solo pienso en tener que olvidar.
En la blanca nieve me deslizo
con la sangre de un cordero
llamada ilusión.
Ilusión de mis adentros,
al pozo de nuevo,
por una razón...
Por la oscuridad que tu nombre no encierra,
que se oculta en lo más hondo de tu corazón.
Súeltame, libérame de no tener conciencia.
miércoles, 11 de julio de 2012
¿Recuerdas?
Desátame en la penumbra,
suéltame de mis riendas,
y forjemos a la luz
de la ciudad parisina
un candado sin llave.
¿Recuerdas mi pregunta,
mi oportunidad sin respuesta?
Sobrevuelan los vientos
cada canción,
matando a susurros
esta inerte roca que late,
donde hubo un corazón
antes de siquiera nombrarte.
Con un vaso tras otro,
tras marcar la línea
entre el mar del tormento,
lo real, el desconcierto...
y el sueño de dormir
viajando entre tus dunas,
quedo a la deriva entre tanto océano desierto.
Refugio donde los haya, la música,
desde 'Imagine' hasta 'Puta',
me basta y me sobra
para hacer frente al lodo
que recubre mis Campos Elíseos.
Y me quedo pintando,
pintando una hermosa mirada
a las puertas del Louvre,
pintando besos de papel.
El aliento se me escapa,
por pintarte, a mi desgracia
sin más amor que nada.
suéltame de mis riendas,
y forjemos a la luz
de la ciudad parisina
un candado sin llave.
¿Recuerdas mi pregunta,
mi oportunidad sin respuesta?
Sobrevuelan los vientos
cada canción,
matando a susurros
esta inerte roca que late,
donde hubo un corazón
antes de siquiera nombrarte.
Con un vaso tras otro,
tras marcar la línea
entre el mar del tormento,
lo real, el desconcierto...
y el sueño de dormir
viajando entre tus dunas,
quedo a la deriva entre tanto océano desierto.
Refugio donde los haya, la música,
desde 'Imagine' hasta 'Puta',
me basta y me sobra
para hacer frente al lodo
que recubre mis Campos Elíseos.
Y me quedo pintando,
pintando una hermosa mirada
a las puertas del Louvre,
pintando besos de papel.
El aliento se me escapa,
por pintarte, a mi desgracia
sin más amor que nada.
sábado, 7 de julio de 2012
La vista atrás.
Gritaba desgarrando la noche, despertando la luz de los portales, las miradas inquietas y los susurros de las sombras anónimas que pululaban sin rumbo fijo. El esfuerzo por olvidar estaba siendo un rotundo fracaso, mientras sentía cómo un torbellino de imágenes, enturbiadas por el whisky, daban forma a su melancólico sollozo. El aire estaba cargado de ese aroma que tanto le recordaba a ella, ese aroma a perfume barato y empalagoso, pero que no desistía en su empeño de hacerle echar la vista atrás. Empequeñecía a cada instante dentro de su cabeza, mientras dibujaba magistralmente el recuerdo que nunca sería, una pobre ilusión que le acompañaba en sus noches de insomnio.
Aún se seguía preguntando cómo con tan poco pudo destrozarlo tanto.
Aún se seguía preguntando cómo con tan poco pudo destrozarlo tanto.
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